Interculturalidad y ciudadan_a.pdf_

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  • 1. RED DE MENORES EXTRANJEROS ESCOLARIZADOS INMIGRACIN Y ESCUELA DE LA EDUCACIN INTERCULTURAL A LA EDUCACIN PARA LA CIUDADANA Una propuesta para el debate

2. Maquetacin: ngeles Garca. Gabinete de Comunicacin e Imagen de FETE-UGT 3. La idea que no trata de convertirse en palabras es una mala idea. La palabra que no trata de convertirse en accin es, a su vez, una mala palabra. Gilbert K. Chesterton (1874-1936) Este informe ha sido realizado por el equipo de investigacin de FETE-UGT Luz Nieves Martnez Ten Pepa Franco Rebollar Jos Luis Daz Galn Jonatn Pozo Serra Madrid, 1 de abril de 2001 4. NDICE PRESENTACIN 7 CAPTULO I. UNA APROXIMACIN AL FENMENO MIGRATORIO. INMIGRACIN Y ESCUELA 9 Primeraparte. Inmigracin y escuela 11 1. El fenmeno de la inmigracin 12 2. Integracin e identidades 14 3. Otorgar ciudadana 17 Segunda parte. Ms all de la educacin intercultural. Hacia una educacin para la ciudadana 21 1. El sistema educativo ante el fenmeno de la inmigracin 21 2. La exclusin social 23 3. La concentracin escolar del alumnado inmigrante 24 4. Los fines de la educacin 25 5. La importancia de los modelos educativos 26 6. El paradigma de la interculturalidad 27 7. La LOGSE ante la educacin intercultural 28 8. El profesorado 30 9. Poltica educativa 32 CAPTULO II. INMIGRACIN Y ESCUELA DESDE UNA PERSPECTIVA LEGISLATIVA 33 1. Una educacin para la integracin en la UE 35 2. La escuela comprensiva y compensatoria en Espaa 49 CAPTULO III. SISTEMATIZACIN DEL TRABAJO DE CAMPO SOBRE EDUCACIN E INMIGRACIN 1. Informe: Teora y prctica de la interculturalidad en la comunidad educativa 47 2. Conclusiones 63 3. Propuesta para garantizar la interculturalidad en la escuela. Educar para la ciudadana 65 CAPTULO IV. MS ALL DE LA EDUCACIN INTERCULTURAL. HACIA UNA EDUCACIN PARA LA CIUDADANA 71 1. Fines y lneas de la educacin intercultural. Un nuevo concepto de ciudadana 71 2. Concepto de educacin intercultural para la construccin de una nueva ciudadana 74 3. Principios de la educacin intercultural 74 4. Los objetivos de la educacin intercultural en la formacin de la ciudadana 75 5.El trabajo especfico con escolares inmigrantes 78 ANEXO ESTADSTICO 95 BIBLIOGRAFA 101 5. 6 6. El binomio inmigracin/educacin est generando una gran cantidad de reflexiones y anlisis realiza- dos desde distintas disciplinas y metodologas. Sin embargo, la realidad avanza mucho ms deprisa que los estudios y es necesario seguir trabajando en la bsqueda de respuestas a las nuevas situaciones. En este sentido, este informe, intenta aportar pro- puestas para favorecer la puesta en marcha de estra- tgias, acciones y medidas orientadas hacia la prc- tica educativa. El objetivo central de este trabajo es, adems de, rea- lizar una valoracin de la integracin de los nios y nias inmigrantes en el Sistema Educativo Espaol, elaborar una propuesta de educacin para la ciu- dadana que oriente al Sistema Educativo para asu- mir las vertiginosas transformaciones que se estn produciendo en nuestra sociedad. Por esta razn adems de describir los obstculos, dificultades e inconvenientes se aportan propuestas para la accin. Dos de las preguntas a las que se intenta ofrecer orientaciones, que no recetas, son: Qu sabemos sobre la realidad de la integracin escolar del alum- nado inmigrante? Qu podemos aprender a hacer? El fenmeno de la migracin exterior se ha converti- do en un proceso estructural de una magnitud cuan- titativa y cualitativa de mximo orden. Este cambio social tan acelerado tiene muchas consecuencias; una de ellas es que revitaliza la importancia del papel de la educacin como elemento que hace posible conocer y reconocer esta realidad de una forma nueva, ms justa y humana. Como es lgico, no se puede dejar en manos del Sistema Educativo todo el peso de la integracin del alumnado inmigrante y su familia. Sin embargo, la interpretacin negativa de este fenmeno puede ser modificada a travs de la educacin. La integracin socioeducativa no deja de ser una frmula ms, muy eficaz por supuesto, pero no la nica. La migracin es un fenmeno multicausal y plurifactual que requiere un tratamiento global, que por otra parte no puede ser uniforme porque cada situacin requiere una actuacin determinada. No obstante creemos que es posible y necesario establecer pautas y prin- cipios generales que puedan ayudarnos a alcanzar una convivencia intercultural. En este sentido, la educacin ha de recuperar su protagonismo en la transmisin de valores que nos lleven a construir una sociedad ms justa y humana. Como punto de partida se ha elegido Madrid y Barcelona para la realizacin del trabajo de campo. A travs de las opiniones y experiencias de algunos miembros de la comunidad educativa de estas dos ciudades y sus reas metropolitanas, se ha obtenido una fotografa de la realidad escolar de la inmigra- cin. Ms que ofrecer un anlisis cuantitativo de la evolucin y situacin actual del proceso migratorio, hemos realizado una toma de contacto directa con la realidad. El informe queda dividido en cuatro captulos. El pri- mer captulo nos sirve como marco de referencia que facilita la comprensin de la dimensin educativa del fenmeno migratorio. En el segundo captulo se reali- za un anlisis del ordenamiento jurdico nacional, comunitario e internacional que directa o indirecta- mente afecta a la poltica educativa. El tercer captu- lo sistematiza y resume la informacin recogida a tra- vs del trabajo de campo realizado en Madrid y Barcelona. De las conclusiones del trabajo de campo se han obtenido una serie de pautas y propuestas que han sido recogidas en el captulo cuarto. En este lti- mo captulo se perfila un modelo de educacin para la ciudadana, en un intento de avanzar un paso hacia delante en la educacin intercultural. Como se ver, junto con el anlisis bibliogrfico, se han utilizado los resultados obtenidos en el trabajo de campo que han construido la base sobre la que se ha edificado el marco terico-conceptual que se propo- ne. Independientemente de la posicin de partida de cada lector y lectora consideramos que este docu- mento constituye un buen material para la discusin sosegada y positiva de la dimensin educativa del fenmeno de la inmigracin en Espaa. Animamos al lector y a la lectora a establecer un dilogo crtico con el equipo que ha trabajado en este informe a fin de que todos y todas podamos enriquecernos. Gracias. 7 Inmigracin y escuela PRESENTACIN 7. CAPTULO I UNA APROXIMACIN AL FENMENO MIGRATORIO INMIGRACIN Y ESCUELA RESUMEN El objetivo de este primer captulo es realizar una aproximacin al proceso de la inmigracin en su interac- cin con el medio social y escolar. Tanto en la literatura cientfica como en las opiniones y prcticas anali- zadas hemos ido encontrando diversas interpretaciones respecto a la diversidad cultural, la integracin y el cambio social acelerado que est experimentando nuestra sociedad. A lo largo de estas pginas se ha procurado desvelar cmo la diversidad y las diferencias culturales existentes, muchas veces, se traducen en desigualdad y exclusin. Para alcanzar estos nuevos retos es necesario plantear un nuevo modelo de ciudadana intercultural que haga posible la cohesin y la justicia social. 9 Inmigracin y escuela 8. 10 9. Inmigracin y escuela 11 INTRODUCCIN Las ciudades 1 son todo un smbolo de modernidad. Desde hace aproximadamente quinientos aos en ellas se vienen produciendo intercambios de todo tipo, algunos tangibles (alimentos, materias primas, productos manufacturados, etc.), y otros intangibles (creatividad, innovacin, comunicacin, cultura, etc.). Erigidas en la base de las sociedades modernas, las ciudades se convierten en centros de libertad y refugio. Estas con el paso del tiempo han adquirido un protagonismo hegemnico como centro de deba- tes tan importantes como puedan ser la ciudadana y los derechos. En el perodo comprendido entre 1800 y 1930 se produce el crecimiento explosivo de las ciudades. Este crecimiento se debe principalmente a la inmi- gracin interna, bsicamente rural, y a la inmigra- cin internacional. Paralelamente al proceso de desarrollo de las ciudades surge el fenmeno de la segregacin espacial. Con el paso de los siglos la segregacin urbana no ha dejado de ser una realidad. Los motivos de antao son los mismos que hogao: segregacin econmi- ca, tnica, cultural, religiosa... Los grupos margina- dos siguen siendo obligados a asentarse en zonas determinadas. Los problemas de la exclusin, gueti- zacin, pobreza, inseguridad, prdida de identidad cultural, inmigracin... son realidades recurrentes en el tiempo. A pesar del nivel de civilizacin adqui- rido por nuestro mundo globalizado, las ciudades, ms multiculturales que nunca, continan siendo ciudades segregadoras, lo que resulta de todo punto inadmisible. La ciudad multicultural debiera ser, de hecho y de derecho, una ciudad enriquecedora, un espacio de proteccin y promocin de las diferen- cias, un centro de comunicacin entre las distintas culturas, grupos sociales e individuos. La revolucin industrial potenci la segregacin espacial en las ciudades. Hoy la revolucin causada por la globalizacin est reproduciendo los mismos patrones. Los extranjeros pobres de hoy son la nueva mano de obra barata, un autntico ejrcito de reser- va que sufre muchos de los problemas de exclusin y marginacin que soporta la poblacin autctona desfavorecida. Residen en viviendas deterioradas o de bajo coste, concentrados en las reas centrales de las ciudades o en barrios perifricos, econmica- mente marginados.Tienen adems autnticas dificul- tades para acceder a los servicios sociales debido a su inseguridad jurdica. Hoy como ayer los motivos tnicos y de clase estn en la base de la discriminacin econmica, institucional y cultural. Todo ello se pone en evidencia en una estructura social urbana que a su vez determina la pro- pia estructura social de la escuela. De tal modo que en la escuela y en la ciudad el fenmeno de la concen- tracin se contina utilizando como una medida de defensa y afirmacin de las desigualdades. La inmigracin no es la nueva amenaza para nuestras sociedades occidentales. Lo que s resulta nuevo en el fenmeno de los flujos migratorios internacionales son los cambios en las condiciones facilitadoras de la migracin. Algunos de ellos son: el desarrollo de la desigualdad a escala planetaria, la globalizacin econmica y cultural, la mayor facilidad para los desplazamientos, las grandes catstrofes blicas y naturales, etctera. Mientras que en los pases exportadores de perso- nas no se reduzca la presin demogrfica y su poblacin en edad econmicamente activa no pueda ser absorbida por su propio sistema productivo, y adems los conflictos polticos y sociales no dismi- nuyan y no se erradique la pobreza, etc., etc., el panorama internacional de los flujos migratorios no cambiar en su actual tendencia ascendente. Porque el pobre de hoy adems de la situacin personal en la que vive, recibe una presin brutal desde la opu- lenta sociedad occidental que se jacta de su nivel de consumo y que adems le invita a venir pero, sin embargo, no le acoge. El dilema entre emancipacin o reproduccin, desa- rraigo o dispora no debiera tardar mucho tiempo en quedar superado. Hay muchas razones para ello, una de ellas es que los nios y nias, hijos de inmigrantes econmicos, en edad escolar incorporados al sistema educativo espaol, independientemente de su nivel de integracin, independientemente de sus logros acadmicos (en muchos casos similares o superiores a los obtenidos por nios y nias autctonos de fami- lias desestructuradas y socialmente excluidas) siem- pre sern extranjeros, que tan slo podrn realizar 1 Hemos querido tomar como punto de partida a la ciudad y o que ella representa para ayudarnos a comprender el fenmeno migra- torio, para acto seguido abordar el tema central de nuestro infor- me, a saber: la situacin del Sitema Educativo ante el fenmeno de la escolarizacin de los nios y nias inmigrantes. PRIMERA PARTE UNA APROXIMACIN AL FENMENO MIGRATORIO INMIGRACIN Y ESCUELA 10. trabajos para extranjeros, frustrando todas aquellas inocentes ilusiones de bienestar que durante su etapa de escolarizacin hubieran podido construir. Con el progresivo aumento de la inmigracin se est produciendo la aparicin de una estratificacin social excluyente, una nueva distribucin del merca- do de trabajo y una nueva geografa urbana en las zonas receptoras de inmigracin. Una realidad que se ve reflejada en las aulas y que de no remediarse daar profundamente a la segunda generacin, a estos nios y nias que hoy se preparan con la espe- ranza de acceder a una vida mejor. El fenmeno de la inmigracin es estructural y enten- demos que seguir aumentando. Es por tanto nece- sario adoptar una actitud positiva y no quedarnos paralizados por la psicosis migratoria fomentada desde algunos medios de comunicacin. Porque, bien canalizada, la inmigracin representa una opor- tunidad para aprender a convivir en una sociedad plural. Si fallamos, el conflicto econmico, cultural y poltico est servido. Debemos hacer de la necesidad virtud, y para ello es preciso superar las tentaciones localistas, los nacionalismos excluyentes y los integrismos reaccio- narios. Estos se oponen a un imperialismo cultural a costa de quedar muy alejados del respeto a los dere- chos humanos, de la democracia y el desarrollo sos- tenible. (Garca y Sez, 1998). Por desgracia, como sucede en la mayora de las veces los argumentos para el optimismo son fciles de enunciar pero dif- ciles de llevar a la prctica. Es necesario que caminemos hacia un proceso de interculturalidad fundamentado en los derechos humanos, que fomente la justicia y la cohesin social. Debemos aprender a superar el egosmo etno- centrista que enturbia nuestras ideas y prepararnos para convivir en una sociedad intercultural. Si no somos capaces de ver la necesidad que todos tene- mos de adquirir competencias interculturales, vivire- mos de espaldas a la realidad, cerrando los ojos ante una sociedad tnica y culturalmente plural. En este sentido todos nosotros, todas nosotras, necesitamos eliminar los estereotipos y prejuicios, para as sumer- girnos en una educacin intercultural para toda la ciudadana, que nos devuelva a una sociedad en la que la diversidad deje de ser una excusa para la con- vivencia y un argumento para la dominacin del hombre por el hombre. 1. EL FENMENO DE LA INMIGRACIN En nuestros das los nuevos flujos migratorios resul- tan realmente difciles de analizar debido a su mayor complejidad y diversidad. Hasta este momento no hemos dicho de una forma clara y meridiana que cuando hablamos del fenmeno de la inmigracin nos estamos refiriendo nica y exclusivamente al binomio inmigracin / pobreza, que representa slo una parte, la ms dura sin duda, de la inmigracin. Pretender asimilar inmigracin a pobreza adems de un error estadstico resulta un verdadero prejuicio, considerar la pluriculturalidad como un problema o amenaza algo peor que una torpeza. El nmero de extranjeros residentes en Espaa es an bastante inferior al de los pases europeos de nuestro entorno y slo hemos empezado a percibir la presencia de inmigrantes a partir de mediados de la dcada de los aos ochenta. La poblacin extranjera supone tan slo algo ms del 1, 5% respecto al total de la poblacin que reside en Espaa, y menos de la mitad son inmigrantes econmicos.2 A la luz de estos datos entendemos que ser inmigrante no es necesariamente ser pobre, ser inmigrante ni siquiera es ser un trabajador. En la siguiente grfica se muestran los datos referidos al porcentaje de extranjeros residentes en Espaa mayores de 16 aos segn el continente de origen y que vienen a ratificar que no se ha producido la invasin de inmigrantes econmicos que huyen de la miseria, tan recreada en estos das por algunos medios de comunicacin. EXTRANJEROS RESIDENTES DE 16 Y MS AOS DE EDAD. DISTRIBUCINPOR CONTINENTEDE ORIGEN Fuente: EPA 1er. T. 1999.INE en Indicadores de la inmigracin y asilo en Espaa n7, octubre 1999. Cuando se pasan por alto los datos oficiales respec- to a esta delicada cuestin y se lanzan mensajes de alarma a la opinin pblica lo que se est haciendo, consciente o inconscientemente, es una campaa en contra de las personas inmigrantes y fomentando en la sociedad actitudes racistas y xenfobas. Un inmigrante comunitario est protegido por la legislacin, tiene derecho a unas coberturas sociales 12 Inmigracin y escuela E.E. EUROPEO 43% AMRICA NORTE 2% OTROS EUROPA 4% IBEROAMRICA 19% ASIA 8% OCEANA, APTRIDAS Y NO CONSTA 0% FRICA 24% 2 OPI. Indicadores de la inmigracin y asilo en Espaa n 7, octubre 1999. 11. bsicas, disfruta de una situacin de privilegio de cara al empleo (el inmigrante comunitario es el directivo, el tcnico, el teletrabajador, el estudiante, el jubilado) y adems es invisible desde la perspec- tiva del conflicto social. En definitiva, un inmi- grante de este tipo prestigia nuestro vecindario, da nivel a nuestra empresa y un aire elitista a aquellos centros educativos en los que se integran, salvo cuando acuden a sus instituciones educativas exclusivas. A esta norma pueden presentarse nota- bles excepciones, sobre todo cuando nos referimos a ciertas nacionalidades europeas que de paso por Espaa, ya sea para disfrutar de su tiempo de vaca- ciones o como seguidores de un equipo de ftbol, exhiben unas conductas muy poco civilizadas. Otra excepcin es el colonialismo econmico que sufren zonas tursticas privilegiadas de nuestro pas con- vertidas en autnticos asentamientos de ciudadanos europeos de alto nivel adquisitivo. Ante estos fen- menos la poblacin autctona despliega sentimien- tos de desprecio, incluso de racismo, que nada tiene que ver con el perfil del extranjero pobre, sino todo lo contrario. El inmigrante no comunitario (desaparecen las comi- llas) no est legalmente protegido sino todo lo con- trario. Si adems puede ser considerado como un inmigrante econmico, acceder al mercado de tra- bajo ocupando aquellos puestos que progresivamen- te van siendo abandonados por la poblacin autc- tona, o caer en la economa sumergida y en el peor de los casos en la economa golfa. No se tendr en cuenta ni su formacin ni sus competencias y por el mismo trabajo recibir un salario inferior al de un trabajador o trabajadora autctono, no teniendo acceso a ciertas prestaciones sociales porque ni es legal, ni su situacin laboral tampoco lo es. Hasta tal punto hemos perdido nuestra memoria his- trica que nos resulta ms fcil identificarnos con un holands o un dans, que con un marroqu o un latinoamericano. Y es que la renta sigue siendo el elemento de segregacin ms comn. Tanto aquellos que provienen de un pas rico como los que lo llegan de un pas pobre son inmigrantes, pero son acaso las mismas realidades? Podemos seguir hablando de inmigracin sin entrar en ms detalles? Qu tipo de inmigrantes queremos real- mente? En estas condiciones de desigualdad entre un tipo de inmigrantes y otro. Puede ser cierto que la diversidad tnica nos enrique y transforma a todos? Qu resulta a priori ms conflictiva la heterogenei- dad o, por el contrario la exclusin y la miseria? La desproteccin jurdica, no refuerza la llegada masi- va de inmigrantes? Queda claro que no todos los inmigrantes son pobres, ni todos son trabajadores, pero para los que s lo son, la insercin laboral es primordial. Cuando un trabaja- dor inmigrante econmico no comunitario logra salir de la situacin de ilegalidad jurdica, lo que desea es obtener la plena integracin laboral para poder tener acceso a todos sus derechos y obligaciones. En la siguiente tabla se ofrecen los datos relativos a los trabajadores afiliados y en alta en la Seguridad Social. En ella se observa el escaso peso de la afilia- cin de trabajadores inmigrantes. (*) Porcentaje calculado sobre el total de altas en la Seguridad Social. Fuente: Elaboracin propia a partir de Boletn de Estadsticas labo- rales del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales en Indicadores de la inmigracin y asilo en Espaa n 7, Octubre 1999. En las ltimas fechas estamos viendo como ya no basta con cubrir con mano de obra inmigrante cier- tos puestos, sino que adems se selecciona a una determinada etnia, lo ms parecida a nuestra cultu- ra o lo ms dciles posible? Segn parece, es nece- sario que exista mucha flexibilidad, rotacin y cam- bio de residencia para evitar la potencial tendencia hacia las protestas, sindicacin, huelgas, etc. de los trabajadores ms asentados. Entonces, por qu nos alarmamos de su llegada, si les estamos llamando a gritos para cubrir miles de puestos de trabajo que no se logran cubrir con pobla- cin local? Tal vez sea cierto que no se cubren, pero ello es debido a que ciertas ocupaciones ya no son deseables para la poblacin autctona y queda un hueco en el mercado que cubre la poblacin inmi- grante. Tal y como sucede en otros pases de la Unin Europea en Espaa conviven desempleo e inmigracin. La presencia de trabajadores inmigrantes es perni- ciosa para la paz social? Empeora realmente las 13 Inmigracin y escuela TRABAJADORES AFILIADOS Y EN ALTA LABORAL EN LA SEGURIDAD SOCIAL DISTRIBUCIN POR CONTINENTE DE ORIGEN A 31/03/99 Origen totales %extranjeros Espacio econmico europeo 112.127 38,6 Resto de Europa 11.670 4 frica 86.106 29,7 Amrica del Norte 3.857 1,3 Iberoamrica 51.551 17,8 Asia 24.299 8,4 Oceana, aptridas y no consta 543 0,2 Total extranjeros 290.153 *2,07 Total altas SS en Espaa 14.015,7 100 12. 14 Inmigracin y escuela condiciones de trabajo de aquellos sectores intensi- vos en mano de obra? En ambos casos la respuesta es negativa. Como tampoco tendra que ser problemti- ca la presencia de nios y nias inmigrantes en los centros educativos. Lo que sucede es que la integra- cin de la poblacin inmigrante nos complica un poco a todos la existencia, desde el momento que nos exige despojarnos, cambiar y adquirir actitudes y conductas nuevas. Adems de la pobreza y las diferencias tnicas exis- ten otros elementos que pueden llegar a convertirse en mecanismos de segregacin y que no debemos olvidar, como por ejemplo: los niveles sociocultura- les, las diferencias religiosas y los estilos de vida. Algunas culturas, como la magreb o las subsaharia- nas, es posible que posean ciertas manifestaciones o costumbres difciles de asimilar, pero no por ello debemos considerarlas como una amenaza, pues cuando desde nuestra cosmovisin etnocentrista maltratamos identidades minoritarias podemos refor- zar en los miembros de esa comunidad un senti- miento de tribalismo. En el siguiente apartando se analiza la delicada cues- tin de las identidades culturales e individuales. 2. INTEGRACIN E IDENTIDADES Pobreza y construccin de la identidad son dos ele- mentos bien difciles de sobrellevar de forma simult- nea. Esto no solamente sucede con los inmigrantes eco- nmicos, ya que en nuestro pas la pobreza y la exclu- sin social tambin golpean principalmente a parados de larga duracin, ancianos sin recursos, jvenes y mujeres en situacin de exclusin social. Los social- mente excluidos son tanto una clase social, como un agregado social sin capacidad para salir de su situacin. Son los nuevos pobres, los nuevos repudiados. La fragmentacin de las ciudades, a la que hemos aludido anteriormente, interfiere de forma muy nega- tiva en el proceso de construccin de la identidad en la que est sumido el inmigrante econmico durante el proceso de integracin, tanto el menor de edad como el adulto. La llegada a un pas extrao, que si bien les necesita no les acepta, requiere un perodo de tiempo de adaptacin, ms o menos largo, en fun- cin de su pas de origen y de factores personales, pero que en ningn caso resulta fcil. En algunas ocasiones las minoras culturales reaccionan con el cierre para preservar as sus rasgos identitarios, su homogeneidad. Pero tambin puede suceder todo lo contrario, que las identidades culturales queden rele- gadas al terreno de lo privado y por tanto se haya interiorizado un proceso de aculturacin. Ambas cir- cunstancias pueden ser igualmente funcionales. Sin embargo, qu es lo ms deseable, en trminos del conflicto personal y social? Tal vez no lo sea la repro- duccin o guetizacin, pero tampoco la emanci- pacin o aculturacin. Probablemente debiramos caminar hacia un modelo de construccin de identi- dad personal mediante la combinacin de ambas frmulas. Pero en todo caso tendra que ser el resul- tado de una decisin nica y exclusivamente perso- nal, salvo en aquellos casos en los que las diferencias culturales no sean asumibles, ni negociables por la sociedad de acogida porque violen alguno de los derechos fundamentales de las personas. Al fin y al cabo, los Derechos Humanos han de establecer los lmites de la diversidad cultural. ... si las culturas son percibidas como productos sociales, atravesadas por la pluralidad interna y sujetas a modificaciones en funcin de las cir- cunstancias histricas, el problema de las dife- rencias deja de ser tan problemtico. En primer lugar porque siempre existen elementos comu- nes que permiten un intercambio fluido; en segundo lugar porque existen diferencias legti- mas que permiten un enriquecimiento mutuo o bien una coexistencia no problemtica. Y en ter- cer lugar porque las que son percibidas, en prin- cipio, como diferencias ilegtimas pueden ser negociadas a partir de un marco de reglas de juego negociadas. 3 Las relaciones entre distintas culturas estn envueltas en un reparto del poder econmico, poltico y social. De ese reparto desigual surgen varios tipos posibles de relaciones que van desde la dominacin de un grupo por otro hasta la subordinacin. En el contex- to de las migraciones una minora tnica o cultural es un grupo humano con una relacin asimtrica de poder respecto a una mayora dominadora que cons- truye de forma artificial un nosotros frente a un vosotros. El fenmeno de la pluralidad cultural no puede man- tenerse oculto. La multiculturalidad de nuestras ciu- dades dibuja una sociedad plural. Pasear por las prin- cipales ciudades europeas es como dar una vuelta por todo el mundo. Este pluralismo no debiera hacer- nos caer en el relativismo cultural, de lo contrario entraramos en un relativismo absoluto que nos abo- cara a dudar de la validez de aquellos valores uni- versales que han sido consolidados en normas jur- dico-positivas, construidas con una clara vocacin universal y con el fin de proteger el derecho a la dife- rencia en unos trminos de igualdad. Es ms, el res- peto a los Derechos Humanos no est reido con el respeto a la mayor parte de las manifestaciones de la diversidad cultural. 3 Colectivo IOE. (1999; 49) 13. Es necesario afirmar con rotundidad que bajo el con- flicto cultural, muchas veces, se enmascara un con- flicto de clase (econmico y social), aunque es bien cierto que en el proceso de observacin mutua entre dos culturas surgen conflictos producto de las dife- rencias de criterio. Pero no es menos cierto que las culturas (con su historia, lengua, formas de vida y religin) estn vivas, se construyen y redefinen en un proceso continuo de interaccin y atribucin de sig- nificados subjetivos socialmente compartidos. No podemos hacer odos sordos a las diferencias. Pero tampoco debemos hacer de las diferencias un elemento de segregacin. Es necesario aceptar que existan inmigrantes que opongan resistencia a las fuerzas asimiladoras de la cultura dominante. Es ms, cuando aumenta el nmero de inmigrantes de un mismo grupo humano, ste puede sentirse con la suficiente fuerza para no slo resistir a la amenaza de la aculturacin, sino para convertirse en un grupo de presin con el fin de defender su identidad frente a la sociedad mayoritaria. Lo deseable es que del con- flicto intercultural no surjan formas ms o menos abiertas de violencia, sino soluciones, y ms que soluciones condiciones para la integracin y acomo- dacin entre los distintos grupos culturales. La integracin se refiere a cosas muy concretas: formacin, asistencia social, reagrupamiento familiar, condiciones de acceso a una vivienda iguales a las de los ciudadanos de la sociedad receptora, igualdad de condiciones de escolari- zacin hasta el nivel universitario, idntico acce- so a la sanidad y al mercado de trabajo, ayuda para la creacin de asociaciones de inmigrantes. La ausencia de esta poltica de integracin ciu- dadana condena al inmigrante a la marginacin, a la precariedad de sus condiciones de vida, al desprecio de la sociedad. 4 Es probable que hubiera que ir un poco ms all y pensar si realmente es necesario preguntarnos cmo se debe integrar tal o cual grupo tnico, porque algu- nos llevan entre nosotros mucho tiempo establecidos con la intencin ms o menos clara de quedarse. La realidad (que es muy tozuda) se empea en demos- trarnos que la integracin no slo es posible, sino que adems es ya una realidad para muchos inmi- grantes integrados de forma satisfactoria y poco con- flictiva. La clave est en favorecer las condiciones para la integracin de aquellas personas, y no tanto colectivos, que debido a su experiencia vital en su pas de origen y a sus condiciones de llegada, es prcticamente imposible que por s solos se integren en el pas de acogida. Bajo esta lgica entendemos que cada persona puede convertirse en un ejemplo de las mltiples vas para la integracin. De ah que la intervencin ms pragmtica y efectiva sea crear las condiciones objetivas para que esta integracin se produzca sin traumas y de este modo permitir que cada cual reconstruya su identidad en funcin de su proyecto de vida personal. Sin supeditar las acciones positivas, a favor de la plena integracin a su decisin final de asentamiento definitivo en el pas de acogida o de retorno al pas de origen. Volviendo al tema educativo, aunque en ningn momento nos alejamos mucho de l, los nios y nias de padres inmigrantes econmicos viven su proceso de socializacin en un constante conflicto entre dos fuerzas que luchan por modelar su identi- dad. De una parte la presin de la sociedad de aco- gida, de otra el legado familiar. Como si forzosa- mente tuvieran que ser modelos antagnicos ambas fuerzas luchan por conquistar los territorios de la identidad de estos chicos y chicas. Cuando la persona inmigrada tienen una cierta edad y un cierto nivel de raigambre cultural, el transplan- te puede ser doloroso e incluso traumtico, debido a que habr configurado su identidad a partir del modelo cultural de su pas de origen. Durante ese delicado proceso de transplante, tanto el escolar como el adulto, est en una situacin de vulnerabili- dad identitaria. Pero por desgracia tambin lo est legal, jurdica, social y econmicamente. La escuela maneja habilidades, prcticas y otros sig- nificados de la realidad que, en algunas ocasiones, etiquetan al muchacho o muchacha hijo de padres inmigrantes econmicos poco menos que como un brbaro o un retrasado cultural. Adems, la forma- cin de la identidad en una situacin bicultural, cuando las distancias entre la cultura familiar y la cultura social y escolar son grandes, puede generar problemas en la identidad personal del joven. En la escuela han de darse las condiciones necesaria para que el nio y la nia inmigrante puedan madurar su identidad de la forma ms libre posible, o al menos sin estar estigmatizado/a, segregado/a, fracasado/a antes de haber tenido la oportunidad de adquirir las competencias bsicas para manejarse en la sociedad de acogida. Son nios y nias sin handicaps, pero con una etiqueta impuesta en la que se detallan todos los estereotipos que la sociedad receptora tiene construi- dos sobre tal o cual cultura. Por su parte, la familia, con sus redes de relaciones, representa un modelo de identidad con una lengua, unas costumbres y una reli- gin adquiridas en su identidad colectiva debido a que su crianza ha trascurrido en el pas de origen. Resulta evidente que la escuela no siempre resuelve de una forma adecuada situaciones tan bsicas como es el proceso de adscripcin. Tal y como se ha 15 Inmigracin y escuela 4 A. Guessous (1993; 12) 14. observado en el trabajo de campo, resulta una prc- tica habitual que a los nios y nias inmigrantes cuya lengua materna sea el castellano se les matri- cula en un curso por debajo a su edad. Mientras que a aquellos que tienen una lengua distinta al caste- llano, y no son de origen europeo, se les convierte automticamente en nios y nias con Necesidades Educativas Especiales. Grave error porque a parte del problema comunicativo que algunos de ellos pueden tener, de entrada, no todo el alumnado extranjero requiere una atencin especial. Pero aquellos que, por encontrarse en una situacin de exclusin social s la precisan, y requieren no slo una atencin edu- cativa especial, sino tambin econmica, psicolgi- ca, sanitaria, alimentara, higinica, etc. Cuando nos referimos al alumnado tambin pensamos en la fami- lia, elemento determinante, ms an que la institu- cin educativa, por muy buena que esta sea. La importancia de la familia es primordial en la forma- cin del autoconcepto y la autoestima. Como acabamos de mencionar, el alumnado inmi- grante est inmerso en un proceso de construccin de su identidad personal, no teniendo handicaps par- ticulares, ni necesidades educativas especiales. En cambio, son nios y nias socialmente estigmatiza- dos por un legado tnico-cultural que es interpreta- do por la sociedad de acogida de forma negativa. Ante esta situacin, la pregunta que siempre queda sin contestar es qu es ms deseable favorecer en el alumnado inmigrante una identidad emancipada o por el contrario una identidad reproductora? Sin embargo, antes de entrar en esta cuestin ser nece- sario asegurar la igualdad de oportunidades a la que la Constitucin Espaola les da derecho. Al fin y al cabo la respuesta debera poder proporcionarla el propio interesado, siempre y cuando no tuvieran que hacerlo desde una posicin de debilidad, claro est. Ms an, no debiramos perder de vista que el pro- ceso de produccin de su identidad, al ser un inmi- grante pobre, lo realiza desde la exclusin social. A pesar de que el modelo de integracin escolar pueda ser realmente bueno, que los hay (el caso de Ciutat Vella, en Barcelona, es un exponente de ello) la pobreza y la construccin de la identidad son una mala combinacin. Es por ello que el fenmeno de la integracin del alumnado inmigrante no puede hacerse slo desde la escuela, es un proceso global y ecolgico que debiera descender al mbito de lo local, del ayuntamiento o distrito, e incluirlo como un elemento ms de su eje de desarrollo local. El dilema entre emancipacin o reproduccin, desarraigo o dispora en realidad es un falso dile- ma. Hay muchas razones para pensar as. Una de ellas es que este alumnado inmigrante que se inte- gra en el sistema educativo espaol, independiente- mente de su nivel de integracin, independiente- mente de sus logros acadmicos siempre ser un extranjero, que slo podr realizar trabajos para extranjeros, frustrando toda expectativa de promo- cin social que hubiera podido albergar durante su etapa de escolarizacin. La situacin se vuelve an ms surrealista si antes de finalizada su etapa de escolarizacin obligatoria, el adolescente inmigrante no consigue el nmero que le convierte en legal, de lo contrario perder el reconocimiento oficial de sus estudios. A lo largo de su vida descubrir que existen muchas otras formas absurdas y ridculas de rechazo que se encargarn de recordarles que siempre ser un extranjero, que ni- camente podr aspirar a reproducir las identidades profesionales de sus padres o de su grupo tnico. Ante estas situaciones es cuando debemos recordar- nos que la base de la democracia es la universaliza- cin de la promocin social. Esta es la gran contradiccin que la comunidad educativa denuncia. La Escuela hace todo lo que puede por integrar pero por desgracia no es sufi- ciente, porque es la sociedad la que no acoge, el Estado quien no da ciudadana y una minora empresarial la que sigue enriquecindose a costa de la explotacin. Es necesario acabar con la ilega- lidad que reproduce y perpeta la fragmentacin y dualizacin social. Del mismo modo es necesario que el acceso a los derechos de ciudadana no tenga que conseguirse a costa de la abdicacin a la identidad tnica del inmigrante. La Fundacin Tomillo tiene en marcha, en la Comunidad de Madrid, un programa de integracin de menores inmigrantes no acompaados, mediante el que se les capacita profesionalmente (a travs de un programa de Garanta Social) y socialmente (mediante formacin en habilidades sociales, expe- riencias de intercambio y cooperacin con chicos y chicas autctonos, etc.). Al final del programa, de nueve meses de duracin, prcticamente todos logran la insercin profesional. Sin embargo, si durante ese perodo de formacin integral no han conseguido regularizar su situacin lo que sucede, en palabras de uno de los responsables del progra- ma, es que de forma involuntaria se est generando un foco de marginacin y de trabajo ilegal. En este sentido, es urgente crear mecanismos globales para la integracin, aunque slo fuera por no repetir la situacin de conflicto social en el que est sumida la sociedad norteamericana, caracterizada por un mode- lo segregacionista. El objetivo de la paz social no debiera ser la principal motivacin para la integracin. Otorgar derechos de ciudadana es el fin ltimo que se persigue con los mecanismos de integracin. 16 Inmigracin y escuela 15. 3. OTORGAR CIUDADANA Es posible que en la conquista de los derechos humanos, tal y como los vemos reflejados en la Declaracin Universal de los Derechos Humanos (1948) y en el Acta de Helsinky (1975), Occidente haya jugado un papel protagonista. Sin embargo, esto no significa que no podamos ponerlos en manos de otros, aunque no sean todo lo occiden- tales que somos nosotros. Por desagracia, hemos convertido los derechos humanos en mercancas y siguiendo esta ilustracin, gran parte de la huma- nidad no tiene posibilidad de acceso a ellos. Desde la ptica del reduccionismo economicista la pobla- cin inmigrante no puede tener acceso a los dere- chos porque no es nacional, y ese es su precio. Nacionalidad y ciudadana son dos conceptos de intenso valor ideolgico, con sentidos muy diversos y a veces contradictorios. A nacional se opone extranjero; a ciudadano, meteco o escla- vo. Nacionalidad y ciudadana son conceptos de cierre, de delimitacin social y de exclusin. El primero remite a la distincin nosotros-ellos, en trminos de identificacin comunitaria: comuni- dad cultural, lengua, fundamentos tnicos, hist- ricos el segundo hace referencia al mbito de los derechos polticos. 5 La solidaridad que el fenmeno migratorio demanda de Occidente no implica que todos tengamos que ser iguales, sino que Occidente debe desplegar una solidaridad tica, social y cultural que haga posible la igualdad de oportunidades. Que haga posible la movilidad social vertical. Que haga posible la ruptra de la precariedad jurdica y laboral. Todo lo cual demanda un nuevo contrato social que d fin a la mala gestin poltica y administrativa del fenmeno de la inmigracin, tanto de los pases receptores como de los pases emisores. Un contrato social con una dimensin no slo jurdica sino que tambin tica y cultural, que no ahogue la heterogeneidad cultural. el desafo de los Derechos Humanos es el de conjugar la igualdad y el pluralismo y el obst- culo mayor para salir con xito es sin duda ven- cer el miedo, miedo frente a la diversidad, miedo frente a lo que nos es ajeno, miedo, en suma, a la libertad. 6 Este contrato social, por llamarlo de alguna manera, vendra a refrendar la Declaracin Universal de los Derechos Humanos, el Acta de Helsinki y nuestra Constitucin, recogiendo las normas sociales comu- nes y los principios morales laicos, aceptados y con- sensuados por todos. Al fin y al cabo debemos asu- mir que la democracia y la exclusin social son mutuamente incompatibles. Sin embargo, la realidad, empeada en teir cual- quier cndido discurso, nos muestra que la Declaracin de Derechos de 1948 contina siendo, a da de hoy, un cmulo de promesas incumplidas para la mayora de la humanidad. En un nuevo siglo, con un flamante modelo de economa mundial y en un planeta cada vez ms pequeo, la proclama de los derechos de cuarta generacin (medioambiente, desarrollo, paz, etc.) y la redistribucin de determi- nados derechos y bienes sociales (salud, educacin, vivienda) se est dejando en manos de voluntarios sociales y organizaciones de asistencia. Las polticas de inmigracin de los Estados han estado y estn presididas por el principio del egosmo nacional, conforme al cual las posibles medidas favorables a la inmigracin no debera comprometer ni un pice la comodidad, la cohe- sin o el nivel de vida de los nacionales. 7 La exclusin social no es una situacin privativa de los inmigrantes econmicos. El desempleo, la dificul- tad en el acceso a la vivienda, la juventud, la ancia- nidad, la feminidad son, en determinadas condi- ciones potenciales de exclusin social. Al analizar la situacin de ciertos inmigrantes no hemos de perder de vista que ellos son una parte de esa subclase del gueto. Sus dificultades para la integracin no devie- nen nica y exclusivamente de la falta de derechos de ciudadana, ya que se puede ser ciudadano y no estar socialmente integrado, del mismo modo que se puede no ser ciudadano y estar integrado. En suma, la ciudadana, en una sociedad globalizada, no puede ser por ms tiempo exclusiva y excluyente. El tan controvertido efecto llamada no se produce por una legislacin permisiva o blanda, sino por la necesidad de la economa informal que demanda mano de obra en la ms absoluta precariedad (dcil, flexible y temporal). Por otra parte, el exceso de burocracia (precontrato, visado, permiso de trabajo, permiso de residencia, renovacin del permiso de trabajo) genera largos perodos en los que el inmi- grante debe estar oculto en la ilegalidad hasta que consigue regularizar su situacin administrativa. Naturalmente, la ley en ningn momento ha de pro- ducir inseguridad a la comunidad receptora, ni ha de recortar los derechos de modo que la debilidad jur- dica permita y d lugar a la debilidad social, laboral y ciudadana. Pero la falta de derechos de ciudada- na, que estn vinculados a la nacionalidad, repro- duce situaciones similares a las que sucedan en las ciudades industriales del siglo XIX. 17 Inmigracin y escuela 5 Ignasi lvarez Dorronsoro. (1993; 71) 6 Francisco Javier de Lucas (2000; 36) 7 Ignasi lvarez Dorronsoro. (1993; 68) 16. Ser ilegal no es haber cometido un delito, pero transmite al conjunto de la poblacin una imagen de interinidad y forja en la propia persona una identidad deteriorada. Desde el punto de vista de la deseabilidad social, todos queremos la integracin del inmigrante econ- mico pero le negamos los medios para esa integra- cin. Y si dado el caso otorgamos ciudadana lo hacemos a costa de dispensarles una ciudadana rebajada porque no son ciudadanos nacionales, por- que siempre sern extranjeros, olvidando que el plu- ralismo ha sido, es y ser un ingrediente primordial para la democracia real. Si realmente se quiere que exista una integracin social y no slo una ocupacin de ciertos nichos del mercado del infratrabajo, ser necesario crear meca- nismos integrados de proteccin y abandonar las acciones de tipo asistencial. Asimismo, sern nece- sarias polticas, tanto estatales como municipales, de desarrollo urbano, de desarrollo econmico y de mediacin en los conflictos culturales e intertnicos. Habr que invertir en educacin (en todos sus nive- les, incluyendo la universidad y la educacin de adultos), desterrar la marginalidad laboral (mediante el empleo estable y con derechos), garantizar las prestaciones sociales bsicas (a las que en la situa- cin actual no todos tienen igual oportunidad acce- so), asegurar el reagrupamiento familiar, el acceso a la vivienda (facilitando la distribucin de poblacin por todo el territorio y no concentrndola), y as un largo etctera. El hecho de otorgar derechos de ciudadana tambin resolvera buena parte de los problemas que surgan cuando considerbamos el proceso de construccin de la identidad. Si es cierto que nuestra economa pos- tindustrial, o cuarta ola, o nueva economa necesita de la inmigracin, ser necesario regular del mismo modo al inmigrante que al autctono, porque no tiene ningn sentido, como bien argumenta Castells, utilizar la tecnologa del siglo XXI y las condiciones de traba- jo del siglo XIX. En esta misma lnea, y como ya hemos mencionado, es necesario desligar los derechos de ciudadana de la nacionalidad. Las claves para la integracin son: el tiempo (puesto que toda integracin requiere un perodo de tiempo) y la ciudadana (facilitar la ciudadana es integrar, es otorgar derechos). El modelo europeo de la ciudadana puede ser un ejemplo a seguir. ste se basa en tres pilares: a) la seguridad jurdica, garantizada por el Estado de Derecho; b) la proteccin social, que se deriva del Estado de Bienestar y c) la participacin poltica y con ella el derecho al voto, lo que en nuestro caso particular requerira una reforma de la Constitucin. Con la aplicacin de este modelo de ciudadana, al menos, en sus dos primeros puntos (algn da alcan- zaremos el tercero) tendramos mayores garantas para evitar la ilegalidad que, como ya hemos dicho, origina la exclusin y marginalidad social. Si en el proceso de construccin de identidad europea se acta de forma solidaria, acabando con los compor- tamientos xenfobos y sexistas, habr quedado con- trastado el grado de civilizacin de los pases miem- bros del Unin Europea. Si por el contrario la actual diferencia de estatus jurdico y de pertenencia se mantiene, se habr perdido una valiossima oportu- nidad de construir una identidad europea intercultu- ral, y quedar demostrado que el pasaporte y el dine- ro son el precio con el que se paga el acceso a los derechos humanos. La lucha contra la discriminacin es idntica a la lucha contra el miedo 8 4. EL ALUMNADO INMIGRANTE COMO GRUPO POTENCIAL DE RIESGO SOCIAL Muchos de los inmigrantes en edad escolar que reci- bimos encuentran determinados obstculos iniciales de integracin en la escuela (dificultades con el idio- ma, problemas de desorientacin y aceptacin inter- personal, dficits de conocimientos, falta de hbitos de escolarizacin, etc.). Si a ello le sumamos las con- diciones de marginalidad social a las que algunos de ellos se ven avocados, podemos concluir que parte de los nios y nias inmigrantes escolarizados estn en una franca situacin de riesgo social. 9 Si tenemos claro que una educacin y una sociali- zacin adecuadas son la base de la integracin, la lucha contra la exclusin social debiera convertirse en una prioridad para nuestro sistema educativo y para el conjunto de nuestra sociedad desarrollada. Como se acaba de afirmar, parte de los escolares inmigrantes estn en situacin de riesgo social. Pero, riesgo para quin? Para el orden social, desgracia- damente nuestra principal preocupacin. A poco que se profundice en esta cuestin, resulta fcil darse cuenta de que el alumnado inmigrante que fracasa en sus estudios, abandona el sistema educativo o se ve impedido (por falta de papeles) para seguir una formacin reglada, no est en una situacin de riesgo social sino que de hecho parte de una situacin de exclusin real, mensurable y obje- 18 Inmigracin y escuela 8 Ignasi lvarez Dorronsoro. (1993; 36) 9 Una definicin de riesgo o exclusin social podra ser esta: una situacin personal, familiar y/o social problematica que impide el desarrollo integral de los individuos que la padecen. Se conside- ra que una situacin de riesgo social es aquella que pone a la per- sona prxima a un dao. 17. tiva. El diccionario de la Real Academia Espaola define la palabra riesgo como proximidad de un dao, y en el caso de estos chicos y chicas no sera justo que tratramos de maquillar la realidad mediante la utilizacin de una terminologa desca- feinada e inexacta. Resulta ms propio hablar de per- sonas que estn en una situacin de exclusin debi- do a su condicin de inmigrantes, de grupo minori- tario, de diferentes. Los factores que ponen a una persona frente a una situacin de riesgo social pueden clasificarse en indi- viduales, familiares y del entorno. La combinacin de estos factores llega a marcar a una persona bajo el estigma de la exclusin social. Por desgracia, parte del alumnado inmigrante sufre tres formas de exclu- sin: Por un lado, el trauma emocional y el deterio- ro de su identidad. Por otro, la precariedad laboral en la que se instalan sus padres; y por ltimo la situa- cin de marginalidad de la zona de residencia a la que se ven empujados. Un completo repertorio de riesgos de exclusin social, un autntico foco de conflicto para la segunda generacin y una situacin de flagrante injusticia. En estas condiciones el fracaso escolar no es del alumno que no obtiene las calificaciones mnimas, ni tampoco de su familia o de la sociedad, ni siquie- ra del centro educativo con sus docentes, instalacio- nes, currculo, etc. Si entendemos que se trata de la concurrencia de diversos factores ya no hablaremos ms de fracaso escolar sino de fracasos escolares, porque estamos ante una cuestin individual, escolar y social. No tener en cuenta la interseccin de los tres factores (individuales, sociales y escolares) nos conduce a un anlisis sesgado e interesado. Slo mediante un anlisis de dimensin macrosocial encontramos que hay una multiplicidad de aspectos y niveles en los que pueden desarrollarse eficazmen- te acciones positivas, en las que podran participar diversas asociaciones, as como las distintas Administraciones Pblicas a travs de educacin, juventud, deportes, cultura, trabajo, servicios socia- les, sanidad, seguridad ciudadana y justicia. La descoordinacin administrativa, la falta de pers- pectiva global y el exceso de burocracia, sin olvidar- nos de la falta de infraestructuras, medios materiales y profesionales, son algunas de las principales difi- cultades a las que se enfrentan los programas de inte- gracin social y escolar. Es responsabilidad del con- junto de las instituciones pblicas evitar duplicacio- nes y contradicciones y llevar a cabo la debida eva- luacin de cada uno de los distintos programas de intervencin social que se subvencionan. A menos que se haga el esfuerzo necesario para pre- parar a la Escuela para que pueda recibir, con las suficientes garantas, al alumnado con problemas de desestructuracin familiar, pobreza, inmigracin, etc., ste probablemente acabar abandonando la Escuela, abocado al fracaso y siempre a caballo entre el paro y el subempleo. Este alumnado necesita desde la Educacin Infantil, convivir con chicos y chicas de otros grupos distintos para recibir los est- mulos que les ayuden a superarse a s mismos. La preparacin de este colectivo tan heterogneo, la consecucin de un empleo y su formacin continua deben ser consideradas como una cuestin de dimensin social, poltica, escolar y econmica. No nos olvidemos que estamos abordando la situacin de un colectivo al que no solamente hay que ofrecer una capacitacin para su insercin en el mundo laboral, sino que adems necesita un apoyo afectivo especial que logre modificar su autoestima y mejore su motivacin. 19 Inmigracin y escuela 18. 20 Inmigracin y escuela 19. INTRODUCCIN Estamos viviendo tiempos nuevos que demandan de toda la comunidad educativa una renovacin en su visin respecto a cuestiones tan elementales como los mismos fines de la educacin, las demandas de la nueva sociedad y las necesidades del nuevo alumna- do. A menos que aceptemos la situacin actual y reconozcamos que la homogeneidad en la Escuela, realmente, no ha existido nunca, el fenmeno de la diversidad no dejar de ser la asignatura pendiente de nuestro Sistema Educativo. La llegada de nios y nias inmigrantes en edad escolar ha supuesto definitivamente la puesta en evi- dencia de la falta de homogeneidad en el alumnado. En lugar de afrontar el fenmeno de la diversidad como una oportunidad de cambio, se ha visto como un problema. Los errores, las malas experiencias, la falta de unas directrices polticas, el desconocimien- to de las pautas de la Educacin Intercultural, la dejacin de responsabilidades, y por qu no decirlo, los prejuicios y las actitudes racistas han fomentado una imagen muy negativa de algunos centros pbli- cos. Hasta tal punto que la poblacin autctona est abandonando determinados centros pblicos en una bsqueda de centros con ms prestigio, o dicho de otro modo, centros con alumnado homogneo (espa- oles, blancos y de clase media). A pesar de que el conjunto de las cifras de alumna- do inmigrante escolarizado son relativamente bajas10 , no existe todava un modelo educativo de integra- cin, y menos an un modelo de sociedad intercul- tural. Sin embargo la desigual distribucin de la poblacin inmigrante (reforzada por la inhibicin de buena parte de los centros concertados y privados) est ocasionando situaciones de concentracin arti- ficial de nios y nias inmigrantes que supera el umbral de lo organizativo, econmico y pedaggica- mente viable Si cuando los nios y nias de otros pases eran minora en los centros no fuimos capaces de prestar una atencin personalizada y dar una respuesta glo- bal a su integracin, qu ser de la calidad de la educacin pblica, de la satisfaccin profesional e incluso de la salud laboral misma de sus profesiona- les, ahora que el proceso de integracin de alumna- do inmigrante est en pleno auge? La primera conclusin que arroja nuestro trabajo de campo es que no ha habido, ni hay, una poltica edu- cativa que d respuesta a la diversidad cultural del alumnado, ni a las situaciones de riesgo social, tanto en el caso de los autctonos como de los inmigran- tes. Bien es cierto que se estn dando respuestas positivas, experiencias dignas de anlisis, programas de integracin muy bien elaborados y que estn dando sus frutos. Pero todo se debe al alto grado de compromiso personal y profesionalidad de equipos directivos bienintencionados y voluntariosos que han logrado definir un modelo de centro y transmi- tirlo a la comunidad educativa de su entorno, o al menos al conjunto de la plantilla de profesionales de la enseanza de su centro. La importancia del fenmeno de la inmigracin requiere mucho ms que loables esfuerzos en solita- rio. Pero eso no es todo, la educacin intercultural no puede quedar contenida nica y exclusivamente en las aulas de nuestra enseanza obligatoria, tiene que alcanzar al conjunto del Sistema Educativo, a la totalidad de la sociedad y a sus instituciones, leyes y polticas. Asimismo, requiere de una accin educati- va sobre lo global y lo cotidiano, dirigida al mbito pblico tanto como al privado. La educacin inter- cultural es pues un elemento indispensable para toda democracia que aspire a ser genuinamente plural. 1. EL SISTEMA EDUCATIVO ANTE EL FENMENO DE LA INMIGRACIN Como acabamos de ver en el captulo anterior, el fenmeno de las migraciones plantea el reto de la diversidad social y cultural, y el progresivo creci- miento de importantes grupos minoritarios. De forma paulatina, nuestra sociedad se torna cada da ms pluricultural, con una mayor variedad de culturas, lenguas, religiones, expectativas y proyectos de vida. Este fenmeno trae como consecuencia una situa- cin lgica de conflicto, que si no se supera de una forma adecuada da lugar a choques culturales y pro- blemas de adaptacin. Pero, cul es la dimensin educativa de la inmigra- cin? No es suficiente con realzar la diversidad cul- tural como un fenmeno positivo. Es adems nece- sario que los miembros, tanto del grupo mayoritario como los miembros de los grupos minoritarios, 21 Inmigracin y escuela SEGUNDA PARTE MS ALL DE LA EDUCACIN INTERCULTURAL HACIA UNA EDUCACIN PARA LA CIUDADANA 10 Segn las cifras aportadas por el MEC para el curso 1997/98 el alumnado extranjero matriculado en enseanzas no universitarias supone un 1,6% del alumnado total. 20. adquieran ciertas competencias para la interaccin intercultural. El objetivo de una pedagoga de la interculturalidad es promover una nueva percepcin y una mayor comprensin de otros grupos y culturas distintos a los propios, de modo que las semejanzas y la comprensin de las diferencias logre una convi- vencia no problemtica, haciendo ms difcil la apa- ricin del racismo y la xenofobia. La educacin, y como elemento ms tangible, la Escuela, estn en el centro de atencin porque es all donde se forman los ciudadanos que maana harn poltica, tomarn las riendas de la economa y mar- carn la vanguardia de las ciencias, de la cultura... El potencial de la educacin es tan grande que las ten- siones entre las posturas defensivas del orden vigen- te y las partidarias de un cambio que establezca un nuevo modelo de sociedad no quedan ocultas. En las coordenadas en las que se mueve este conflicto se encuentran los principios ideolgicos que operan en todos los rdenes de la realidad. Por tanto ser nece- sario profundizar hasta esos niveles para descubrir que los mayores problemas que se arrinconan en la parcela de la educacin son en realidad problemas sociales, econmicos y polticos antes que supuestos choques o conflictos culturales. Pero tambin ser necesaria una intervencin educativa sobre el con- junto de la sociedad que favorezca el desarrollo de elementos cognitivos y comunicativos facilitadores de las relaciones sociales interculturales. (Garca y Sez; 121). Es necesario matizar una cuestin que aunque a priori pudiera parecer obvia, casi siempre suele que- dar en el olvido. Las minoras tnicas no comparten rasgos de identidad homogneos, sus culturas, reli- giones, creencias, costumbres, metas, etc. son tan variadas como lo son las de la poblacin autctona espaola. As, la misma enseanza comprensiva que requiere el alumnado nativo es necesaria para aten- der a la diversidad de intereses, capacidades y moti- vaciones del alumnado inmigrante. Este no es un alumnado ni homogneo ni especialmente conflicti- vo, ni siquiera con necesidades educativas especia- les. Lo cierto es que cuando estos nios y nias inmi- grantes llegan a los centros educativos presentan una serie de necesidades temporales. En algunos casos ser el desconocimiento de la lengua, en otros las diferencias en las costumbres, adems de los dficits de escolarizacin previa, etc. La diversidad que atribuimos con tanta generosidad a las minoras inmigrantes tambin est presente en la poblacin nativa espaola que tiene intereses, ras- gos culturales, religiones y sistemas de creencias cada vez ms heterogneos. La diversidad ms signi- ficativa es la individual, aunque es cierto que la iden- tidad individual se ajusta a determinados esquemas culturales, sin embargo, hay componentes que se van adquiriendo mediante la experiencia biogrfica personal. As, pretender atribuir homogeneidad a las minoras inmigrantes es tan poco creble como hacerlo con la mayora. Ni unos ni otros comparten unos rasgos de identidad tan marcados como para ser tratados como grupos homogneos, sino como grupos heterogneos homogneamente definidos. El verdadero problema est en que a estas situacio- nes iniciales que vive este alumnado, en muchas ocasiones, se le suman contextos de marginacin familiar, conflictos interpersonales, problemas psico- lgicos de adaptacin y frustracin, rechazo a la ins- titucin educativa, desconfianza de las familias inmi- grantes ante un Sistema Educativo que desconocen su teora pero del que ven sus resultados, la necesi- dad de incorporar a los hijos al mundo laboral, etc. Todo ello traslada al centro educativo una problem- tica que sobrepasa con mucho la mera cuestin edu- cativa y que acaba por situar a la Escuela en el ojo del huracn de la conflictividad social. En este nuevo contexto histrico-social en el que nos ha tocado vivir si todava no existe una poltica clara y definida para lograr una enseanza pblica de cali- dad, capaz de transformase en un elemento de la inclusin social, es porque ideolgica no se quiere. No se est buscando el progreso individual y social de las personas inmigrantes a travs de una integra- cin efectiva en el Sistema Educativo, que hiciera posible la movilidad social vertical. Lo que se pre- tende, por omisin ms que por accin, es su docili- dad laboral y su asimilacin cultural, para, de este modo, segregar laboral, social y culturalmente al colectivo extranjero con el consentimiento tcito de la comunidad receptora. Vivimos en una sociedad excluyente que no necesi- ta que toda la fuerza de trabajo tenga un alto nivel de cualificacin. Sin embargo, con la extensin y uni- versalizacin de la escolarizacin se crean expecta- tivas frustradas, no tanto en los trabajadores inmi- grantes sino en sus hijos e hijas, a quienes va a cos- tar ms compatibilizar la precariedad y marginalidad laboral y social de sus padres con la funcin com- pensatoria de la Escuela. Cuando estos nios y nias, una vez estn fuera del paraguas escolar y con la edad suficiente para incorporarse al mundo laboral, descubran que sus aos de formacin, su completa integracin, sus logros e ilusiones quedan pisoteados porque son extranjeros, porque son inmigrantes, mano de obra barata, como mnimo se sentirn engaados y frustrados. Uno de los mayores logros de nuestro Sistema Educativo es su carcter universal, obligatorio y gra- tuito. Hoy podemos afirmar que la Escuela no excluye a nadie. La legislacin espaola es muy clara respec- to a la escolarizacin de los menores inmigrantes. Sin 22 Inmigracin y escuela 21. embargo, no puede limitarse a garantizar una plaza en el Sistema Educativo pblico a todo nio o nia de padres inmigrantes cualquiera que sea su situacin administrativa. Es necesario ajustar el Sistema Educativo a esta nueva realidad, de modo que la Escuela sea un agente integrador del alumnado y de su familia, a la vez que respetuoso con las diferencias individuales de cada alumno y alumna. El siguiente paso, en el que todava queda mucho por hacer, es generalizar la calidad, y esto se consigue no tratando a todos por igual, ni al alumnado ni a los centros. A la situacin de partida de estos nios y nias en muchos casos, aunque no en todos, habr que sumar la situacin de desventaja o exclusin social en la que sus familias son instaladas, sobre todo en el caso de los inmigrantes extracomunitarios. Debemos afir- mar, de forma categrica, que el alumnado inmi- grante no tiene porqu ser un alumnado con necesi- dades educativas especiales o un alumnado conflic- tivo. Esta idea es, principalmente, fruto del descono- cimiento. 2. LA EXCLUSIN SOCIAL La correlacin entre pobreza y exclusin social es clara y evidente, sin embargo, no lo es tanto la rela- cin entre riqueza y cohesin social. En la nueva economa globalizada la riqueza aumenta pero la desigualdad tambin. Mientras que en Espaa y en el conjunto de pases de la UE los recursos para el desa- rrollo de programas sociales estn siendo recortados ao tras ao, el nmero de personas en situacin de riesgo social y de exclusin no solamente aumenta, sino que la brecha social entre los que tienen y los que no tienen va incrementndose. Habr que empezar a pensar en la necesidad de globalizar no solamente la economa sino tambin la equidad, aunque esta vez, como en otras ocasiones, slo sea para evitar la sublevacin de un ejercito de reserva excesivamente numeroso, descontento y cada vez mejor preparado. Las medidas de carcter asistencial no son eficaces para luchar frente a las situaciones de exclusin social. Si queremos una sociedad cohesionada ser necesario repartir el bienestar entre todos los ciu- dadanos, de tal modo que no quede nadie excluido. Si nicamente se toman medias de carcter asisten- cial se agudizar el peligroso proceso de dualizacin de la sociedad. Por un lado los que tienen mucho y por otro los que no tienen nada. La exclusin social afecta de forma especial a las mujeres, los jvenes, los inmigrantes, los exiliados, las personas con handicaps fsicos o psquicos, etc. En los casos en los que la falta de trabajo resulta ser la causa de la exclusin social, la integracin se pro- ducira por la va del empleo. Pero para poder acce- der a ese puesto de trabajo ser necesario haber par- ticipado en un proceso de adaptacin, formacin y recualificacin de adultos. En el mbito que nos ocupa, el educativo, para evi- tar la exclusin social por causas socioeconmicas, ser necesario formar ciudadanos capaces de vivir y trabajar juntos en una misma sociedad. Es cierto que todos los nios y nias inmigrantes pueden y deben ser escolarizados en el tramo obligatorio, indepen- dientemente de su situacin administrativa. Sin embargo, no es suficiente con asegurar la escolariza- cin si sus familias no tienen cubiertas las necesida- des bsicas (sanidad, vivienda, trabajo, permiso de residencia). Los hijos e hijas de inmigrantes econmicos adems de sufrir la exclusin y marginacin que puedan sufrir algunos de sus compaeros autctonos, deben soportar la ignorancia y la malicia del racismo y la xenofobia. Frente a esta situacin se le pide a la Escuela que haga efectiva la igualdad de oportunidades y la diversidad de trato. Que erradique las causas que provocan la desigualdad, manteniendo la diversidad cultural, y ofrezca una educacin de calidad para todos y todas a la medida de sus posibilidades y necesidades. Todo ello requiere no slo un nuevo modelo de orga- nizacin de centro, sino adems una estrecha coor- dinacin entre los centros educativos y los servicios sociales del ayuntamiento o distrito. Demanda, ade- ms, ms recursos econmicos, nuevos perfiles pro- fesionales, nuevas metodologas para la atencin a la diversidad, etc., pero sobre todo requiere la com- prensin del fenmeno de la inmigracin y un ver- dadero compromiso poltico. Este fenmeno no slo conlleva la necesidad de modificar los modelos culturales que transmite la institucin escolar, sino que tambin obliga a cambiar el mismo hecho educativo y los propios centros escolares. 11 Las desigualdades dentro de las aulas no pueden ocultarse disminuyendo el nivel de exigencia (igua- lando al alumnado por abajo). Esto es un grave error que perjudica muy seriamente a la enseanza pbli- ca. Julio Carabaa defiende la tesis de diferenciar entre reparto y logro. Segn este autor, es ms justo y ms coherente igualar los recursos de los centros (igualando a los centros por arriba), de forma que los alumnos que ms necesitan ms reciben, pero sin impedir la lgica desigualdad de xito acadmico. 23 Inmigracin y escuela 11 Marina Lovelace, 71 22. 3. LA CONCENTRACIN ESCOLAR DEL ALUMNADOINMIGRANTE Afortunadamente el mito monocultural y el mito etnocentrista empiezan a ser superados, del mismo modo que la ciencia nos ha ayudado a superar el mito de la raza. Sin embargo, surgen nuevas y sutiles formas capaces de marcar las distancias entre los que estn arriba y los que estn abajo, entre los que son Norte y los que son Sur. La concentracin del alumnado inmigrante en deter- minados centros escolares es una forma encubierta de segregacin. Este fenmeno se manifiesta en tres formas caractersticas: La primera concentracin se refiere a la que se produce en centros de determina- das reas geogrficas en los que hay una mayor esco- larizacin de poblacin inmigrante. La segunda se refiere a la estructura de edades que provoca una mayor concentracin en el tramo de la educacin primaria. La tercera se refiere a la titularidad de los centros, por cuanto la poblacin inmigrante se con- centra mayoritariamente en la Escuela Pblica. Las concentraciones son debidas a una distribucin geogrfica de las familias que se localizan en deter- minadas comunidades autnomas, en determinadas provincias, en determinadas ciudades o pueblos e incluso en determinados barrios; y adems se deben a la salida de los hijos e hijas de las familias autcto- as de esos centros pblicos para acudir a la Escuela Privada Concertada en busca de la homogeneidad perdida. Por si esto fuera poco, el descenso demo- grfico acenta el fenmeno de la concentracin en determinadas zonas.Por estas razones se puede con- cluir que la concentracin es un fenmeno artificial. Este fenmeno no es ni mucho menos algo nuevo. No sucede exclusivamente con nios y nias inmi- grantes sino tambin con nios y nias y adolescen- tes en situacin de riesgo social o con miembros de la etnia gitana. En el fenmeno de la concentracin interviene ade- ms otra lgica: En la inmigracin funcionan las redes de acogida ms o menos formalizadas. As, procuran vivir juntos, compartir espacios sociales y buscar un entorno protegido frente a una sociedad diferente y a veces hostil. Ante este hecho en la poblacin autctona se ponen en marcha los prejuicios sobre la prdida de calidad educativa de los centros que albergan a un elevado porcentaje de alumnado inmigrante. Detrs de ello se oculta el miedo y la incertidumbre ante los acele- rados cambios sociales que en nuestra sociedad se estn produciendo. De ese miedo al racismo, hay un pequeo paso. No obstante, no podemos olvidar que la calidad educativa se ve rebajada cuando no hay profesorado ni recursos adecuados. Frente a esta situacin, los padres y madres autctonos por muy buenas intenciones que tengan acaban haciendo uso de su capacidad de eleccin y trasladan a sus hijos a otros centros. Los inmigrantes tienen tambin esa misma capacidad, pero sin embargo sus derechos se ven conculcados por falta de informacin y por la estrategia de buena parte de los colegios concerta- dos. Con la dbil excusa de los efectos positivos de la homogeneidad social, el alumnado inmigrante y el alumnado con riesgos de exclusin social, van tomando determinados centros. Para erradicar la concentracin artificial excesiva es necesario conse- guir que estos centros vuelvan a recibir solicitudes de las familias autctonas, para ello ser necesario dotar a los centros de los recursos organizativos, materiales, pedaggicos y humanos a travs de un proyecto inter- cultural de centro que resulte socialmente deseable. Sin embargo, sucede que aquellos centros mejor tra- tados por las administraciones educativas y que cuentan con unos equipos directivos realmente com- prometidos con la educacin intercultural, se con- vierten en autnticos reclamos para la poblacin inmigrante. Es por tanto necesario realizar una plani- ficacin zonal coordinada y pactada con todos los agentes educativos para gestionar los recursos y dis- tribuir al alumnado entre todos los centros sostenidos con fondos pblicos de una forma mancomunada. As se alcanzara un mayor equilibrio en la escolari- zacin de alumnos, autctonos e inmigrantes, entre los centros sostenidos con fondos pblicos. Para lograr dicho equilibrio sera necesario que todos los centros tuvieran el mismo nivel de excelencia y hubiera una buena orientacin a las familias. De este modo la distribucin del alumnado sera fruto de una autntica decisin de libertad por parte de los padres y madres de los alumnos autctonos e inmigrados. Volviendo al debate entre diversidad de alumnado y fracaso escolar, o dicho de otro modo, la relacin entre presencia de alumnado inmigrante en las aulas y descenso del nivel general de conocimiento, es necesario afirmar con rotundidad que la diversidad no es una de las causas del fracaso escolar y que el xito de la educacin no debe medirse en funcin de los resultados acadmicos, desde el momento en el que las posiciones de partida de los alumnos y alum- nas son distintas. Ser necesario dotar de los recursos necesarios para que los centros educativos sosteni- dos con fondos pblicos estn lo suficientemente preparados como para poder ofrecer una formacin intercultural de calidad, hasta tal punto que las aulas interculturales lleguen a ser un aliciente que anime a la matriculacin de alumnado autctono. 24 Inmigracin y escuela 23. Sin embargo, habr que tener presente que algunas familias y algunos docentes seguirn afirmados en sus prejuicios sobre la calidad educativa de los cen- tros interculturales. En ese cambio de actitudes ser necesario apelar a la responsabilidad de los medios de comunicacin, cuya influencia hasta el momento ha sido bastante negativa. En ese proceso de reedu- cacin en valores no solo los medios de comunica- cin juegan un papel fundamental, tambin algunos docentes, las asociaciones vecinales y de inmigran- tes, las corporaciones locales, las empresas, etc., en definitiva todo el conjunto de la ciudadana es quien debe promover este cambio de valores. Todo un lento y complejo proceso habr que poner en mar- cha de una forma consciente y decidida. Es necesario que aprendamos a ser, a saber y a convivir con la interculturalidad si no queremos que- darnos fuera de la nueva realidad social pluricultual, despreciando la riqueza que proporciona el contac- to entre los distintos grupos que conviven en un mismo entorno. El Sistema Educativo tiene el privile- gio y la obligacin de abrir brecha en esa tarea. 4. LOS FINES DE LA EDUCACIN La construccin de una sociedad nueva podra ser uno de los fines ms elevados de la educacin en el contexto de la interculturalidad. Educar a un alum- nado como a ciudadanos y ciudadanas con identi- dades culturales heterogneas, pero con unos valores comunes que hagan posible la convivencia y la cohesin social. Para ello, es necesario que en la Escuela se d una comprensin del fenmeno de la inmigracin. Los fines de la educacin en relacin con el tema que nos ocupa son tan deseables como posibles. El primer bloque de objetivos sera la integracin de todo el alumnado en un clima de igualdad. El segun- do bloque es todava ms ambicioso, ya que atribu- ye a la Escuela la capacidad para intervenir en la amortiguacin de las causas que provocan las desi- gualdades entre el alumnado, el respeto a la diversi- dad cultural y la promocin de la cohesin social. Desde la Escuela se debe luchar contra la exclusin social, la discriminacin de gnero, el racismo, la xenofobia, el absentismo, el fracaso escolar, la selec- cin temprana, las desventajas econmicas, familia- res, escolares o personales. Esto se logra mediante la integracin educativa del alumno y su familia, pres- tando una atencin individualizada, favoreciendo el enriquecimiento cultural y garantizando la igualdad de oportunidades entre su alumnado. Desde este punto de vista, habr que educar en la diversidad a todo el alumnado, recogiendo la varie- dad existente en las aulas (una pluralidad que va ms all de las diferencias tnicas y/o culturales y que alcanza las diferencias individuales) para ofrecer una educacin personalizada. Al mismo tiempo, ser necesario trabajar para la superacin de la discrimi- nacin, sea del tipo que sea: socioeconmica, cultu- ral, religiosa, tnica, de gnero, etc. El Sistema Educativo debe ser capaz de proteger la identidad cultural de cada ciudadano, sin que por ello su inte- gracin en la sociedad se vea dificultada. Es tiempo de que el atributo dominante de un alumno deje de ser su etnia o cultura. Desde esa perspectiva la Escuela se convertira en una colaboradora del conjunto de las instituciones educativas y agentes sociales, en la construccin de una nueva sociedad bajo un nuevo contrato social resultado de la globalizacin, de la economa, las tecnologas y tambin la justicia y el bienestar social. De todo lo anterior, hay algo que es claro y eviden- te, la Escuela no puede llevar todo el peso de la inte- gracin. Para alcanzar los nuevos fines de la educa- cin esta institucin requiere un nuevo modelo de organizacin y un nuevo modo de relacin con los servicios educativos especiales y los servicios socia- les, nuevos recursos materiales y humanos, y volun- tad de incorporar nuevas metodologas que tengan en cuenta la diversidad. Sin embargo, esto no ser suficiente si se descuida la perspectiva ecolgica de la realidad, y no se con- templa el escenario integral del nio o la nia, su contexto familiar, su nivel de integracin dentro y fuera del centro educativo, su bagaje, sus expectati- vas, etc. Sin duda alguna el modelo educativo debe ser capaz de adaptarse a situaciones que demandan ajustes flexibles. Las aulas son un lugar en el se dan relaciones de poder y donde se dan encuentro valores, ideologas, actitudes, creencias, orgenes sociales e incluso tni- cos diversos. Es mucho ms que un lugar en el que se transmite conocimiento (Fernndez Enguita; 1998). No podemos olvidar que estas circunstancias se traducen en una situacin de permanente conflic- to gestado en las propias contradicciones sociales. En las aulas los alumnos, en muchas ocasiones, hacen uso de su poder mediante el desorden, el absentismo, la falta de atencin, etc. Una de las sali- das que tiene el profesorado ante esta situacin es rebajar del nivel de exigencias, con lo que se est deteriorando la imagen del centro y estigmatizndo- lo como centro gueto. El mayor reto de la enseanza es reinventar la edu- cacin escolar de modo que el pensamiento, los afectos y los comportamientos que all se producen y transmiten tengan relevancia para los alumnos, y 25 Inmigracin y escuela 24. adems conecten con los nuevos saberes y compe- tencias que les ayuden a configurar su identidad. La importancia en la formacin en competencias inter- culturales es, sin duda, un verdadero desafo para la funcin socializadora y educativa de la Escuela. Los fines del Sistema Educativo Espaol quedan esta- blecidos en los artculos 1 y 2.3. de la Ley Orgnica de Ordenacin General del Sistema Educativo (LOGSE): La formacin en el respeto de los derechos y libertades fundamentales y en el ejercicio de la tolerancia (Artculo 1 - b). La formacin en el respeto y la pluralidad lin- gstica y cultural de Espaa. (Artculo 1 - e). La formacin para la paz, la cooperacin y la solidaridad entre los pueblos. (Artculo 1 - g). La efectiva igualdad de derechos entre los sexos, el rechazo a todo tipo de discriminacin y el derecho a todas las culturas. (Artculo 2.3.). El Ttulo V de la LOGSE se ocupa de la compensa- cin de las desigualdades en la educacin, garanti- zando la educacin de los nios y nias en situacin de desventaja social, econmica, cultural, geogrfi- ca, tnica o de otra naturaleza. 5. LA IMPORTANCIA DE LOS MODELOS EDUCATIVOS Todo modelo educativo se fundamenta en unos valo- res, polticas y prcticas educativas determinadas. Su objetivo global es la produccin y reproduccin de unos determinados tipos de ciudadanos. En la actua- lidad existe una concurrencia de modelos educati- vos, cada uno de los cuales proyecta una determina- da ideologa. En lneas generales podemos afirmar que las polticas globales respecto a la inmigracin se traducen en determinadas polticas educativas. Unas encuentran en la diversidad un elemento de inestabilidad y por lo tanto de peligro. Otras, en cambio, ignoran a los diferentes con la justificacin de no hacer ningn tipo de discriminacin.Tambin existen aquellas que se basan en la dedicacin especial a ciertos colecti- vos para adaptarlos al nivel medio del alumnado a travs de la educacin compensatoria. Estos tres modelos de poltica educativa tiene en comn que parten de una visin etnocentrista. Pero no todo acaba ah, hay modelos de educacin que postulan la adaptacin y flexibilizacin del currculo en funcin de la heterogeneidad del alum- nado, incorporando de esta manera las diferentes perspectivas socioculturales presentes en el contexto social del centro. Tambin hay modelos educativos que ponen todo el acento en la lucha abierta contra el racismo, porque consideran este fenmeno como una muestra de poder y como resultado de la divi- sin de la sociedad en clases. Por desgracia los modelos asimilacionistas, segrega- dores y aculturalistas no han pasado de moda. Sin embargo, las opiniones favorables al pluralismo cultu- ral cada vez tienen mayor presencia, tanto en las pol- ticas como en las prcticas. El pluralismo cultural puede ser entendido desde dos posiciones; desde la perspectiva de la educacin multicultural y desde la educacin intercultural. Nuestra apuesta pasa por asu- mir las tesis de la educacin intercultural para, supe- rndola, llegar a un modelo de educacin para la ciu- dadana. A continuacin se ofrecen unas pinceladas del modelo multicultural y del modelo intercultural. a. La Educacin Multicultural Sus objetivos son desarrollar la identidad del grupo y la construccin de la alteridad. Estos objetivos pue- den lograrse preservando la identidad mediante la comprensin, la adaptacin y la intercomunicacin, manteniendo en un plano de igualdad a todas las culturas presentes en una determinada sociedad. La clave de la opcin multicultural est en la compren- sin, la competencia y emancipacin cultural. Su consigna podra ser: Ayudar a todos para que convi- van juntos. Este modelo acepta como punto de partida que vivi- mos en una sociedad dual (mi grupo y los otros) y por lo tanto el modelo educativo que propone es tam- bin dual. Los peligros de este modelo podran con- ducir a la creacin de identidades estereotipadas, la acentuacin de las diferencias y el consiguiente aumento del racismo y la xenofobia, adems de afron- tar la diversidad desde una poltica compensatoria, tratando al alumnado inmigrante como nios y nias desfavorecidos, marginados. Todo esto repercute de forma negativa tanto en las expectativas del profesora- do, como en la motivacin del alumnado inmigrante. El tratamiento curricular de la diversidad se traduce en una visin folclrica de las otras culturas. Una ltima caracterstica de modelo multicultural es la importancia que otorga a la lengua materna como vehculo de los aprendizajes bsicos. b. La Educacin Intercultural La educacin intercultural es ms ambiciosa porque parte de la reciprocidad de interrelaciones, se dirige a todos, no slo al alumnado inmigrante, puesto que no es una educacin para minoras tnicas, ni tam- poco es una accin educativa compensatoria. Afecta tanto a todo el alumnado como a todo el profesora- do. Implica el reconocimiento de la diversidad de 26 Inmigracin y escuela 25. culturas y lenguas como un fenmeno positivo y deseable para todos los centros. El desarrollo de un modelo de educacin intercultural no se concibe como una mera adiccin de actividades aadidas al Proyecto Educativo de Centro (PEC), sino como una mejora de la calidad de las mismas para conseguir el objetivo de aunar la diversidad y la igualdad de trato y posibilidades, la integracin socio-afectiva y la ayuda para la resolucin de conflictos. Su consigna podra ser: Ensear y aprender a vivir juntos. Sus puntos dbiles son: La falta de materiales y libros de texto no etnocentristas, que requiere la implica- cin de todo el personal del centro y del conjunto de los agentes educativos y que demanda una cambio de mentalidad, actitudes y expectativas sobre el alumnado inmigrante, sus familias y su tratamiento como ciudadanos. 6. EL PARADIGMA DE LA INTERCULTURALIDAD Hoy surge con fuerza el concepto de interculturali- dad porque su punto de partida es la interrelacin de culturas, mientas que la multiculturalidad se funda- menta en el reconocimiento de las distintas culturas presentes en una sociedad. La interculturalidad va ms all del reconocimiento del derecho a la diferencia, construye nuevos smbo- los y significados comunes que hagan posible una integracin recproca enriquecedora y se sirve de la negociacin para el establecimiento de normas comunes. Este modelo encuentra en la educacin formal y no formal un campo abonado para su crecimiento. En este sentido, ha sido la Escuela quien ms de cerca ha vivido el proceso de integracin los de nios y nias pertenecientes a minoras tnicas, religiosas o lingsticas. Hasta hace muy poco nadie cuestionaba que el Sistema Educativo estuviera estructurado por y para el grupo mayoritario. Con la entrada en las aulas de este alumnado la supuesta homogeneidad de la Escuela nica ha quedado en entredicho. Este desafo no debiera cogernos por sorpresa y menos hacernos perder el norte. Baste mencionar unas referencias bsicas para encontrar nuevamente el camino. Esas referencias son la Declaracin Universal de los Derechos Humanos y el Acta de Helsinki, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos y la Constitucin Espaola. La Declaracin Universal de los Derechos Humanos nos insta a favorecer la diversidad de lenguas, cos- tumbres, culturas, etc., ya que es una fuente de enri- quecimiento. En su artculo 1 dice: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y dere- chos. El artculo 27 afirma que: Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad. El pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos, en su artculo 27 dice: En los Estados en que existan minoras tnicas, religiosas o lingsticas, no se negar a las personas que pertenecen a dichas minoras el derecho que les corresponde, en comn con los dems miembros de un grupo, a tener su pro- pia vida cultural, a profesar y participar su propia religin y a emplear su propio idioma. El artculo 27 de la Constitucin Espaola reconoce y garantiza el derecho a la educacin. El desarrollo de ese derecho se realiza en la Ley Orgnica del Derecho a la Educacin (LODE)12 en su artculo 1 del ttulo preliminar declara: Todos los espaoles tienen derecho a una edu- cacin bsica que les permita el desarrollo de su propia personalidad y la realizacin de una acti- vidad til a la sociedad. Todos, asimismo, tienen derecho a acceder a niveles superiores de educacin en funcin de sus aptitudes y vocacin, sin que en ningn caso el ejercicio de ese derecho est sujeto a discri- 27 Inmigracin y escuela 12 Ley Orgnica de 3 de julio de 1985 reguladora del Derecho a la Educacin 26. minaciones debidas a la capacidad econmica, nivel social o lugar de residencia del alumno. Los extranjeros residentes en Espaa tendrn tambin el derecho al que se refieren los aparta- dos 1 y 2 de este artculo. Mientras que en la Ley Orgnica de Ordenacin General del Sistema Educativo13 (LOGSE) afirma en su prembulo: La educacin permite, en fin, avanzar en la lucha contra la discriminacin y la desigualdad, sean estas por razn de nacimiento, raza, sexo, religin u opinin (). La realidad cotidiana nos muestra que a pesar de la claridad de nuestro ordenamiento jurdico estos derechos son todava virtuales. Econmica, social y culturalmente estamos generando un submundo de marginacin, de guetizacin tnica y social entorno a la inmigracin. Este escenario est entrando en las aulas, reproduciendo a nivel microsocial lo que sucede en el nivel macrosocial. El gran desafo de la comunidad educativa es doble: por un lado, no es nica y exclusivamente lograr la integracin de todos sus alumnos, sino luchar contra las fuerzas desinte- gradoras y desestructuradoras de una sociedad seg- mentada. Por otro lado, producir un nuevo modelo de Escuela alejado del modelo anterior en el que las minoras culturales bien quedaban excluidas en el currculo, bien eran reducidas a mero folclore, pues- to que el objetivo primordial era integrarlas en la cul- tura dominante. Desde la perspectiva amplia de la interculturalidad, la integracin est condicionada por la Escuela, la familia y la sociedad. Contextos que influyen e inte- ractan entre s. Para lograr un sistema educativo intercultural ser necesario ahondar en esta nueva realidad social y valorar la integracin laboral, social, el nivel de aculturacin, las creencias, valo- res, condiciones de vida, expectativas, etc., de la familia del alumno. Pero adems, y este es el mayor de los desafos, ser necesario analizar el entorno escolar, los valores, creencias y estereotipos cultura- les de los profesionales de la enseanza, su prctica diaria, formacin, motivacin, expectativas sobre el alumnado inmigrante, etc. No estar de ms profundizar en el conocimiento de la accin de otros agentes de la comunidad educativa, como pueden ser los servicios sociales o sanitarios, las asociaciones de vecinos, las asociaciones de inmi- grantes, ONGs, los sindicatos, etc. Porque la educa- cin intercultural es, necesariamente, cosa de todos. Los desafos para la educacin intercultural son muchos: preservar la identidad cultural de sus usua- rios, lograr la igualdad efectiva de oportunidades, compensar las desigualdades y fomentar la cohesin y justicia social. Posiblemente sean muchos los que consideren que el reto de la educacin intercultural sea una utopa, o lo que es peor, una moda de los tericos de la educacin. Sin embargo, es necesario apostar de forma decidida por el cambio social, y el Sistema Educativo est acostumbrado a vivir esta ten- sin entre tradicin y adaptacin al cambio social. No se trata de una lucha en la que el mantenimiento de la idiosincrasia cultural y lingstica haya de sal- vaguardarse a costa de cerrarnos a la apertura y el enriquecimiento que representa la pluralidad cultu- ral. Antes bien, las personas asumimos nuestra iden- tidad cultural central y a la vez podemos abrir nues- tra identidad a otras culturas. Del mismo modo que una cebolla tiene mltiples capas, las personas pue- den ir enriqueciendo su existencia a travs de la comprensin y adquisicin de otros elementos cultu- rales provenientes de culturas diversas. Esta flexin persigue el reconocimiento de la diversi- dad intercultural como un valor positivo, que ha estado presente a lo largo de siglos de cambios e intercambios culturales acontecidos en este pas. Apostar decididamente por la interculturalidad no debe hacerse slo por razones histricas, sociolgi- cas, antropolgicas y legales, hay tambin argumen- tos ideolgicos y morales para ello. 7. LALOGSE ANTE LA EDUCACIN INTERCULTURAL Desde el mbito educativo, la LOGSE es un buen fundamento para llegar a esa situacin en la que seamos capaces de realizar la mencionada apertura y el consecuente enriquecimiento de nuestra identi- dad. En la LOGSE se encuentra la semilla de una nueva educacin aunque todava no est completa- mente germinada. El espritu de la Reforma apuesta por adaptar la Escuela a los nios y no al contrario. Posibilita un proyecto educativo a la medida del entorno en que se encuentra enraizado el Centro. Crea un contexto de autonoma de centro. Proclama la importancia de la compensacin de las desigual- dades y de la comprensividad y hace de la diferen- cia un elemento que enriquece el aprendizaje y la convivencia. Con todo, la LOGSE no est dando los resultados deseados debido la falta de respaldo poltico y eco- nmico. En muchos