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  • Alforja 36 primavera 2006 Nuestra memoria de El Corno Emplumado Obra grfica: Tomada de El Corno Emplumado JOS VICENTE ANAYA El Corno Emplumado. Revista de los poetas que suean demasiado Yo tena 21 aos cuando me encontr con la revista El Corno Emplumado, en 1968. La revista tocaba su fin pero, paradjicamente, tambin fue su tiempo de mayor intensidad, pues el espritu que la revista haba mantenido de nueva palabra potica y crticas a la opresin de los sistemas polticos en ese ao hizo erupcin. Sus editores Margaret Randall y Sergio Mondragn denunciaron y reprobaron la represin del gobierno (en ese momento bajo el mando de Gustavo Daz Ordaz y en el puesto de polica poltico Luis Echeverra, a quienes identificamos como los asesinos principales) al movimiento popular estudiantil, lo que trajo como consecuencia callar a la revista, desaparecerla al retirarle apoyos institucionales a la cultura, adems de la persecucin desatada contra estos poetas y mucha gente ms. En la segunda de forros del nmero 28 de El Corno Emplumado octubre de 1968 se reproduce una de las pintas que aparecieron en los muros de Pars durante la Revolucin de Mayo 68, muy popular y que poticamente rompa los moldes del pensamiento pedestre diciendo: Seamos realistas, pidamos lo imposible, y esto, para los ojos institucionales, era el miedo a la justicia radical. Adems, en las primeras pginas de la revista los editores declararon: Hechos extraordinarios sucedieron en la ciudad de Mxico en los ltimos das de julio [hago notar que todava no se haba desatado la matanza en la plaza de Tlatelolco]: un pleito callejero entre estudiantes fue reprimido violentamente por la polica se desencaden una serie de hechos que ha conmovido profundamente a nuestra poblacin, que ha sacado a la luz pblica otros graves problemas que afectan a la vida de este pas, y ha dinamizado un movimiento autnticamente popular encabezado por los estudiantes, quienes con una asombrosa claridad mental y honestidad feroz, estn poniendo en evidencia la corrupcin administrativa, la miseria ideolgica de nuestro sistema y la demagogia en que se basa, y la inmediata necesidad de un cambio profundo y radical en nuestros sistemas y estilos de vida y pensamiento. Ms adelante, el texto se extiende describiendo ms detalles de la represin oficial y termina con estas palabras: Los jvenes estudiantes estn luchando contra este sistema corrupto. Ellos tienen en sus manos el futuro y el presente. La poesa y la vida es de ellos En aquel momento, para m, joven poeta estudiante, esas palabras eran tambin mas. La protesta manifestada en El Corno Emplumado fue slo el colofn de un fuerte espritu gestado no nicamente en sus editores sino en muchsimos de sus colegas, con quienes compartieron un sueo de profundos cambios manifestados en la sensibilidad potica, que desde antes de la dcada de 1960 vivieron con potentes mpetus de claridades. En el nmero 1 de El Corno, enero de 1962, sus editores declararon: esta es una revista cuyas pginas estn dedicadas a servir a la palabra y con las cuales se pretende crear la publicacin que hace falta hoy en da, cuando las relaciones entre los pases de Amrica son peores que nunca, esperamos que EL CORNO EMPLUMADO sea la mejor prueba (no poltica) de que TODOS SOMOS HERMANOS. Tres meses ms tarde, en el nmero 2, con una asombrosa percepcin de los tiempos difciles que se avecinaban, se deca: Nuestro rgano de difusin, EL CORNO EMPLUMADO, necesita de la ayuda de todos nosotros hermanos de la hora presente en la que se escuchan voces tan contradictorias y en la que los vientos presagian tormentas y tropiezos. Las mscaras estn cayendo con sorprendente rapidez, los acontecimientos angustian, estamos en una paradoja, la dolorosa condicin del hombre se agudiza. Una cosa precisa el mundo: nuestra sinceridad y desprendimiento interior. Ello es la fraternidad. EL CORNO EMPLUMADO est as abierto a todas las voces y todas las congojas. Esto era eslabn de una larga cadena de voces nuevas como la del poeta Bob Dylan que cantaba: Una fuerte lluvia va a caer porque los tiempos estn cambiando. Y en ese mismo nmero 2, el joven pintor Carlos Coffeen Serpas, cuyos dibujos aparecieron varias veces en la revista, en una carta desde Guadalajara

  • comunicaba su entusiasmo por lo nuevo que acarreaba este proyecto editorial diciendo: Si los poetas y artistas, los que crean y aman todava, pudieran unirse y formar un coro que se levantara por encima del coro de los ambiciosos y los sembradores de odio, si los poetas pudieran construir con sus voces una catedral luminosa y sonora para refugio del alma entonces revistas como El Corno Emplumado tendran la razn ms alta para ser. Qu suceda? De qu eran testigos y protagonistas los poetas, editores y colaboradores de El Corno Emplumado? Era esa atmsfera hoy tan poco recordada de un ludismo buscador de mejor vida, utopa posible en los hechos del ahora y aqu contrastando con el pesadsimo status quo del conformismo que avalaba todo abuso represivo y atentatorio de la libertad Eran los ms de mil poetas publicados en El Corno con palabras que centelleaban nuevas propuestas de lenguajes vivos. No podemos reproducir aqu la lista entera de esos poetas, pero veamos slo algunos nombres de los autores que han dejado una profunda huella: Alejandra Pizarnik, Efran Huerta, Denise Levertov, Jerome Rothenberg, Leonore Kandel, Jos Carlos Becerra, Margaret Randall, Isabel Fraire, Rosario Castellanos, Cecilia Vicua, Adrienne Rich, Diane Wakoski, Raquel Jodorowsky, Heberto Padilla, Juan Bauelos, Allen Ginsberg, Agust Bartra, Ernesto Cardenal, Len Felipe, Cintio Vitier, Antn Arrufat, Charles Bukowski, Thomas Merton, Yannis Ritzos, Philip Lamantia, Jos Lezama Lima, Carlos Illescas, Hernn Lavn Cerda, Robert Creeley, Ernesto Meja Snchez, Hans Magnus Enzensberger, Robert Kelly. En fin, cada uno de esos nombres hoy lo sabemos son fuentes de la poesa que desde la dcada de 1960 marc con fuerza la creacin artstica. Muchos de los poetas que ahora no mencion se incluyen en grupos como la generacin beat de Estados Unidos, los tzntzicos de Ecuador, El Techo de la Ballena de Venezuela, los nadastas de Colombia. La nueva palabra potica que propusieron fue divulgada con mucho entusiasmo en El Corno Emplumado. Hace tres aos conversaba con Jotamario, el poeta nadasta, y l se refera muy acertadamente a todos esos poetas de Latinoamrica en un solo concepto como la vanguardia latinoamericana. A El Corno Emplumado le corresponde el honor de haber convocado y publicado a todas esas voces poticas. Por medio de una profusa correspondencia epistolar ha quedado de manifiesto el inters y los enlaces entre poetas de diferentes latitudes. Desde Pars, en 1967, Julio Cortzar (tambin publicado en El Corno) escriba: Todo lo que he ledo en El Corno me parece de primera o, cuando no lo es, me interesa lo mismo por la novedad o porque se est intentando un cambio o buscando una salida. Su revista me parece de las ms hermosas que se hacen en Latinoamrica Crtica al status quo y constancia de necesarios cambios que estaban siendo realidad venan desde Lima, Per, en voz de Raquel Jodorowsky: Hemos creado montaas-trampas de papel-papel. Olvidando la mayora de los casos un significado, una unin del Cosmos. Hemos olvidado un lenguaje perfecto. Ahora nos llenamos de palabras como quien se embadurna de goma y se pega hermosas plumas. [Ms adelante:] Ha venido a mi casa un cura joven, poeta revolucionario en cuanto a ideales y una nueva iglesia, como [Ernesto] Cardenal y [William] Agudelo (Agudelo se sali para casarse). Este joven se llama Hernn Rodas y me cont que en Ecuador viven esperando El Corno En su seminario recitan los poetas de El Corno, conocen esta cadena nueva de solidaridad continental por El Corno La poesa, vivida por los poetas en la vida real de sus contextos histricos, tuvo interesantes encuentros entre religin y realidad. Ah cundi esa nueva actitud de sacerdotes catlicos que de muchas maneras conformaron la llamada teologa de la liberacin, entre ellos los poetas sacerdotes que ya hemos mencionado Thomas Merton y Ernesto Cardenal. As, en una carta-sermn, el segundo notificaba: Estamos reunidos aqu un grupo de poetas con un poeta sacerdote para celebrar una misa por el alma de un joven poeta comunista que fue nuestro compaero y hermano, y acabamos de leer como Epstola esa bella carta sobre la muerte que casualmente en estos das me ha escrito el poeta nadasta Gonzalo Arango. Me parece que es un signo de los nuevos tiempos el que unos poetas cristianos celebren una misa por un poeta comunista y que en esa ocasin se haya ledo, como muy apropiada, una carta sobre la muerte de un poeta que no es catlico sino ateo, aunque tampoco es comunista sino nadasta. Me parece, digo, que sta es una seal de una nueva poca y que nosotros estamos realizando ya aqu lo que despus va a vivir la humanidad del futuro. Hoy no podemos hacer un recuento exhaustivo de la novedosa poesa publicada en El Corno, pero mencionaremos algunos ejemplos: en sus pginas aparecieron por primera vez en espaol fragmentos de los

  • extensos e intensos poemarios Aullido y Kaddish; Amrica completo de Allen Ginsberg; asimismo, primicias de Leonore Kandel, Diane Wakoski, Jerome Rothenberg, Philip Lamantia y Lawrence Ferlinghetti; tambin los poemas-prosa-histrica de Ernesto Cardenal, adems de muchas de sus traducciones, como las que hizo de William Carlos Williams y de Ezra Pound; las lcidas iluminaciones del jalisciense Juan Martnez, paradigma de su generacin, a quien el status cultural le debe mucho por su poesa; las aguerridas y vibrantes voces de Jan Arb, Jotamario y Gonzalo Arango; los sorprendentes poetas concretistas de Brasil, as como varias muestras de poesa por pases como Cuba, Argentina, Chile, Venezuela, Rusia, Finlandia, Uruguay, Nicaragua, Colombia, Espaa y Canad. Volviendo de nuevo a 1968, pero ahora en enero, es decir, meses antes del mencionado movimiento estudiantil, la percepcin del tiempo histrico era c