¿Qué es la Antropología Filosófica? es la Antropologia.pdf...

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    ¿Qué es la Antropología Filosófica?

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    Martha Bardaro

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    ¿Qué es la Antropología Filosófica?

    ¿QUÉ ES LA ANTROPOLOGÍA

    FILOSÓFICA?

    MARTHA BARDARO

    Resistencia, Chaco 2012

    Introducción a una filosofía de lo cotidiano

    Cuarta edición actualizada y ampliada

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    Martha Bardaro

    Yrigoyen 318 - C.P. 3500 Teléfono (0362) 4449652

    Resistencia - Chaco www.libreriacontexto.com.ar [email protected]

    Diseño Gráfico: Paula Delvalle Diseño Interior: Pablo Garcia

    Ilustración de tapa: Juanjo Stegmayer

    © Martha Bardaro

    Hecho el depósito de ley 11.723 Derechos reservados

    Prohibida su reproducción parcial o total

    de Rubén Duk

    Bardaro, Martha Qué es la antropología filosófica : introducción a una filosofía de lo cotidiano . - 1a ed. - Resistencia : ConTexto Libros, 2013.

    270 p. ; 23x15 cm. ISBN 978-987-1885-37-4

    1. Filosofía. 2. Antropología. I. Título CDD 128

    Fecha de catalogación: 06/05/2013

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    ¿Qué es la Antropología Filosófica?

    Hay libros que hablan muy bien por sí mismos, por ello, a veces un prólogo puede llegar a ser innecesario. Es lo que ocurre con este texto de Martha Bardaro, escrito hace más de diez años, cuando la autora tuvo que enseñar filosofía a alumnos que nunca habían visto filosofía. Y lo que em- pezó como un apunte fragmentado, escribiéndolo después de cada una de sus clases, se convirtió en una original propuesta para la iniciación filosó- fica. Y digo original porque para escribirlo se valió de dos criterios casi inusuales en este quehacer, y me refiero aquí al filosófico como ejercicio de vida, explícitos en unos pocos versos de Joan Manuel Serrat y Antonio Machado: “...pero puestos a escoger -dice Serrat- soy partidario de las voces de la calle más que del diccionario...” y aquellos muy conocidos de Machado: “caminante no hay camino, se hace camino al andar...”.

    Así se presentaba Martha Bardaro en sus primeras clases y así lo pode- mos ver ahora en su trabajo. Son criterios claros y utilizados con coherencia en esta antropología en construcción en uno de los ámbitos más propicios: el ámbito de lo cotidiano, allí donde se escuchan muchas voces, en general poco o nada académicas, pero sí profundamente humanas.

    Al leerlo -o al asistir a sus clases los que alguna vez tuvimos la opor- tunidad-, ya desde el principio y casi inadvertidamente, nos encontra- mos en plena reflexión compartida sobre temas siempre vigentes en el alma de los hombres y los pueblos: la soledad, el amor, lo sagrado, la muerte, el mundo y la aldea. Y para esto no solo se vale de la filosofía, de aquella filosofía con pretensiones de asepsia, incontaminada de lo coti- diano, las más de las veces hermética e incomprensible para los no espe- cialistas, sino que también recurre -heterodoxa y muy ricamente- al tan- go, la poesía, la literatura, la política, a experiencias individuales y colec- tivas, de ejemplificaciones que se sirven de un familiar paquete de ciga- rrillos para explicar el mundo hasta la cibernética y su relación con el hombre. Desde algún claustro podrá decirse: “pero esto no es verdadera filosofía”. ¿Podemos afirmar que hay una filosofía verdadera y otra fal-

    PRÓLOGO A LA PRIMERA EDICIÓN

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    Martha Bardaro

    sa, una auténtica y otra inauténtica? ¿Quién legitima la verdad y la false- dad? ¿Sobre qué base se califica y descalifica?

    Las respuestas a estos interrogantes deberán ser dadas por cada uno de los lectores según sus propias vivencias y necesidades. No obstante a lo que cada uno puede responderse, señalo aspectos que creo más que suficientes para refutar una posible descalificación. A través de copias parciales, copias manuscritas, fotocopias y fotocopias de fotocopias, algunas muy borrosas y ajadas por el uso constante, este material fue utilizado por cuatro promocio- nes de alumnos como base para nuevas reflexiones; también por profesores de otros establecimientos, no solo en el interior de la provincia de Chaco, sino también en escuelas y colegios de Formosa, Misiones, Corrientes; por maestros de deportistas, especialistas de otras disciplinas y alumnos de otras carreras. Me consta de su lectura porque personalmente recibí y recibo tes- timonios de la significación que tiene para sus respectivos estudios o traba- jos. Y hace muy poco, un alumno al que le pregunté por qué estudiaba filo- sofía, me manifestó que lo hacía porque antes de recibirse de bachiller en una escuela de nivel secundario del interior de la provincia, tuvo acceso a fotocopias -posiblemente ya sin dueño, pasadas de mano en mano- de algu- nos capítulos de la Antropología Filosófica de Martha Bardaro.

    Podemos, sí, discutir el papel que juegan los contenidos, o los autores a los que se recurre en el texto, o bien a la ausencia de otros, pero no es allí donde radica su mérito principal. En mi opinión, se trata de un valioso aporte metodológico realizado con honestidad intelectual y lúcido espíritu docente.

    Quizás este sea el único libro que nuestra autora escriba, pero no tiene por qué ser motivo de preocupación. Pensemos por un instante en la vasta literatura filosófica y recordemos que algunos filósofos siguen vivos por una o dos obras, en otros casos por un pensamiento certero o una reflexión con la cual siempre nos identificamos, a veces también, y no solo en la filosofía, tan solo por una frase contundente y conmovedora, un poema, un verso, un cuadro, una sola obra musical. Como dijo alguien, este fenó- meno es comparable al esfuerzo que hace la naturaleza para garantizar su continuidad: millones de semillas para que unas pocas germinen, sufi- cientes para que la vida no se detenga. Y mientras no se detenga, habrá caminantes construyendo caminos en su andar.

    Prof. Eduardo Fracchia*

    * Escritor y poeta chaqueño.

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    ¿Qué es la Antropología Filosófica?

    La filosofía es una y es múltiple. Es una porque todo aquel que quiera iniciarse en ella debe atender, aunque sea mínimamente, a una larga tradi- ción de venerables autores. Y es múltiple porque son muy diversas las variantes que tenemos para apropiarnos de ella e infinitas las funciones y fines que podemos hacerle cumplir. Sin lugar a dudas que el modo en que Martha pone en práctica la filosofía es uno de los más interesantes y se- ductores. Consigue que, casi sin darnos cuenta, utilicemos la filosofía para clarificar por igual las cuestiones de la cotidianidad, los grandes temas de la humanidad y las diversas maneras en que estos temas aparecen en nues- tra vida particular y en nuestras relaciones.

    En la manera en que Martha lleva adelante su tarea filosófica (que también es la tarea de cada uno, quienes la han leído bien lo saben) laten y conviven, entre varias otras, las concepciones de filosofía como generado- ra de transformación del marxismo, como sospecha nietzscheana, como crítica frankfurtiana, como compromiso existencialista, como amiga del concepto deleuziano, aunque ella no se preocupe por aclarar ascenden- cias sino por asegurarse que lleguen al público. Y lo hace, prestidigitado- ra, conocedora y humilde, como más le gusta, de modo sencillo y efectivo. Entretejiendo voces y datos, poesías y conceptos, logra atrapar a quien desanda sus párrafos. Y vaya si lo logra.

    Entre los múltiples aspectos que se conjugan en la personalidad y el pensamiento de Martha hay uno que siempre ha captado mi atención: su optimismo, su inquebrantable optimismo. Un optimismo tan férreo y de largo aliento, casi patológico diría, que incluso llega a ser doloroso para quienes, como la mayoría de los mortales, no poseemos en grado tan alto esa disposición del espíritu. Claro que este optimismo presente en cada momento y página de Martha no pretende pintarnos el mundo de color rosa o brindarnos consuelos momentáneos, sino que nace de la profun- da convicción de que la tarea de filosofar y generar pensamientos pro- pios fundamentados, a la que Martha ha dedicado toda su vida, puede

    PRÓLOGO A LA CUARTA EDICIÓN

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    Martha Bardaro

    colaborar y ser útil en hacer del mundo un lugar mejor y más habitable para todos. De esa convicción nacen sus escritos y su entusiasmo. Por esa convicción se multiplican los lectores de sus escritos y su entusiasmo sigue encontrando eco.

    Estos constituyen de por sí méritos suficientes para que encaremos la lectura (o relectura) del libro. Pero además de la temática central del libro (el ser humano visto de modo histórico, en relación con sí mismo, su con- texto, los otros, el mundo y lo trascendente) y los demás temas incluidos en las ediciones anteriores, Martha -inquieta como siempre- ha decidido incorporar páginas dedicadas a los derechos humanos y la educación. Y lo hace tanto desde la visión teórica como desde el compromiso cotidiano que ha tenido con esos asuntos a lo largo de su vida. En este entrecruza- miento teórico-práctico es donde vive la totalidad de la obra de Martha y en donde halla su principal fuerza. Cuestión nada menor, que agradece- mos todos sus lectores. Al igual que agradecemos que, en estos tiempos propicios para profetas y dictadores del discurso, ella jamás cometa el atro- pello de atribuirse la última palabra o la verdad definitiva, sino que siem- pre tiene la sabia gentileza de brindarnos elementos y estimularnos para que busquemos nuestras propias respuestas.

    Es claro, como sucede con cualquier libro, que a lo largo del texto algunas veces coinci