Galeria interculturalidad

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    23-Jul-2016
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  • Para las personas sensatas, la histo-

    ria es un infinito continuo de posibili-

    dades.

    A veces nos distraemos y olvidamos

    lo que somos, o nos dejamos con-

    fundir por voces que pretenden im-

    ponernos su versin de los hechos al

    decirnos que nuestros antepasados

    estn muertos, que se perdieron con

    el paso de los aos o que habitan las

    tierras silenciosas de los espritus.

    Desde las resistentes races indgenas

    y con la fortaleza de la dispora afri-

    cana y sus descendientes, nos nutre

    la savia humana que bombea el cora-

    zn de nuestras escuelas.

    La historia de Venezuela no es un re-

    cuerdo ajado: puede sentirse palpitar

    en las aulas, escucharse en el patio

    de recreo, encontrarse en las canchas

    experimentarse en los laboratorios,

    crecer en los huertos, escenificarse

    en los espacios culturales, volcarse

    en la comunidad trascender.

    Somos el presente histrico de Vene-

    zuela. Somos Catia, Manucha, Judiba-

    na, Jos Caridad, Urqua, Luis Beltrn,

    Hiplita, Murach, Jess, Urimare,

    Juana Francisca, Tibaire, Jos Leo-

    nardo, Matea, Naiguat, Argelia, Ya-

    racuy, Tibisay, Juana La Avanzadora,

    Nigale y mucha ms gente dispues-

    ta a continuar construyendo patria.

  • Soy un cacique, autoridad de mi pueblo ma-riche, habitante de la Cordillera de la Costa. Cuando los conquistadores llegaron a Vene-zuela, combat encarnizadamente primero contra Garci Gonzlez de Silva y, luego, contra Diego de Lo-sada. Mis dotes de estratega me llevaron a cuantiosas vic-torias como la que obtuvimos en el valle de Los Gua-yabos. Ms que el uso de las armas, mi buen carc-ter y habilidades para entablar amistades profundas es lo que me ha favorecido en las luchas. Me gusta ensear a los ms jvenes. Muchos gran-des caciques de Venezuela, como Tiuna, aprendieron de m no slo el arte de la guerra sino tambin la hechicera, magia y artes curativas.Durante ms de siete aos el pueblo Caribe mantuvo a raya a los invasores espaoles. Tenamos el domi-nio del territorio entre Maracay y Barlovento. Diego de Losada haba intentado fundar en dos oportuni-

    dades una ciudad en el Valle de Caracas y los ejr-citos indgenas la habamos destruido otras tantas veces.Finalmente, en 1567 1568, ocurri la Batalla de Maracapana en la que, traicionados por algunos integrantes de nuestros pueblos caribes, arawak y cumanagotos, fuimos vencidos y sometidos por las fuerzas imperiales.Una de las parroquias ms grandes de Amrica lleva mi nombre; en ella se estableci en el ao 2004 el primer Ncleo de Desarrollo Endgeno, el Fabricio Ojeda, como una de las formas en las que las co-munidades organizadas ejercen el Poder Popular y desarrollan las potencialidades de su regin.

    SOMOSCATIA

    Soy Catia, piache y guerrero, ancestro del Poder Popular.

  • Soy mujer de cacao y caa. Soy cimarrona de Barlovento, especficamente de Mango de Ocoyta. En 1768 hu junto a Guillermo Rivas desde la poblacin de Capaya donde nos tenan es-clavizados y fundamos uno de los primeros cumbes (espacios liberados) que existieron en Venezuela: el Cumbe de Ocoyta.En Ocoyta tuvimos nuestros hijos, cultivamos la tie-rra, ejercimos nuestra libertad. Estos cumbes eran espacios clandestinos, huraos, donde nos refugi-bamos los alzados, la poblacin cimarrona, arroche-lada en sus querencias.En el cumbe volvimos a nuestros orgenes, revita-lizamos nuestras costumbres, nuestras creencias y manifestaciones culturales. En Venezuela prolifera-ron los cumbes en las zonas costeras y algunas par-tes de los Llanos, por eso hoy en da es all donde se asienta la mayor cantidad de poblacin afrodescen-diente.

    Cuando toc enfrentar al ejrcito espaol, me en-contraron dispuesta para la lucha. Me apresaron y condujeron maniatada a Caracas. All me interroga-ron, me torturaron atada a un potro hasta matar mi cuerpo. Mi ejemplo sigue vivo y anda revoltoso por los pueblos velando por la soberana alimentaria.A casi 250 aos de nuestra lucha, la agenda de las comunidades afro todava sigue vigente. Exigimos re-conocer y desarrollar el tema afro en el currculo del sistema educativo bolivariano; consolidar un sistema de informacin estadstico de nuestras comunidades; elaborar una ley contra la discriminacin racial e in-corporar la penalizacin del racismo y demarcar las tierras cimarronas.

    SOMOSMANUCHA

    Soy Manucha Algarn, dejo en herencia mi espritu cimarrn.

  • Soy princesa del pueblo caqueto, hija de Yana-ra y del cacique Manaure. Nac en el territorio que en 1527, se llamara Coro. A mi hermana Caubana la casaron con Juan Ampes vila (muchos historiadores dicen que ste fue el primer matrimo-nio formal que se dio entre un espaol y una indge-na). Manaure y mi familia hicieron un pacto con el invasor pero yo no.Yo opt por la dignidad y por eso me fui a Paragua-n con mi esposo, Jurijurebo. All aprend a cultivar la tierra, a protegerme del sol cubriendo mi piel con barro, adornarme con flores del cuj negro y beber leche de las ubres de mis ovejas.Jurijurebo me acompaa en la bsqueda de la liber-tad para mi pueblo. Lo apresaron ms logr escapar y huy por las playas. Una jaura de perros le per-sigui, lo alcanzaron y destrozaron su cuerpo. Llor mi soledad hasta que mis lgrimas formaron la la-guna de Guaranao, espejo de mi alma convertida en

    humedal. Me hice dura como el palo del supi y fui a pelear contra los invasores. Tambin me apresaron, me violaron y torturaron y cortaron las piernas: ja-ms me doblegaron. Cada maana renazco en el corazn de los cardena-les y turpiales que habitan en el estado Falcn. Aho-ra, Judibana es el nombre de una hermosa ciudad ubicada al borde de la Refinera de Amuay, una de las ms grandes del mundo. Soy smbolo de resis-tencia: he vencido a los invasores espaoles, a los Wesler de Augsburgo, a los imperialistas de la Creo-le Petroleum Corporation y al Paro Petrolero de 2002-2003.

    SOMOSJUDIBANA

    Soy Judibana, la primera herona venezolana.

  • Cuando visites las tierras de La Perla de Falcn, podrs dejarte convencer por la solemnidad de mi espritu libertario. Soy un africano congols trado esclavizado para la isla de Curazao. De all hu y me vine surcando el Mar de las Antillas hasta des-embarcar en las tierras del gran cacique Cumarebo. Soy de los primeros pobladores no indgenas de la Provincia de Coro. Una familia jirajara me recibi en su hogar y all conoc sus artes ancestrales para la medicina. Recorra las montaas hasta los afluentes de los manantiales Taica y Quiragua recolectando plantas, frutos y miel de abejas. Curaba, usando tin-tura de sbila y rnica, las heridas que los amos pro-vocaban a las personas esclavizadas.En varias oportunidades pude ir a Repblica Domi-nicana y all tener contacto con los ideales de la Re-volucin Francesa. Fui educado y aprend, adems de mi idioma africano, el patu de Curazao, el espaol y el francs.

    Fui a Espaa como apoderado de los negros loangos para gestionar ante el Rey el otorgamiento de los t-tulos de propiedad de las tierras de Macuquita, en la serrana de Coro obteniendo una real orden para que el gobernador oyera nuestras demandas. Estando en Espaa pude indagar sobre la real cdula de Carlos IV llamada Cdigo de los Negros (1789) en la que se daba la libertad a los esclavos y que haba sido ocul-tada por los amos.Al volver, organic junto a Jos Leonardo la insu-rreccin del cumbe La Guinea alzndonos en armas desde la Macanillas. En esa accin fui apresado y me ejecutaron en 1795.

    SOMOSJOS CARIDAD

    Soy Jos Caridad Gonzlez, lucha viva por la tierra que habitamos y producimos.

  • A menudo me recuerdan como la compaera del gran guerrero Guaicaipuro ms soy mu-cho ms que eso: soy una cacica valerosa. Mi nombre significa Ojos de guilaSoy flor de humanidad, seduccin lquida que invi-ta a vaciar la vida de tristezas hasta que no queden ms que anhelos. Soy capn melao de las lomas y amanecer que avanza ocupando el sitio de los pasos no dados.Cuando el cacique Catuche muri, el piache mand a congregar 200 doncellas para entregarlas al herede-ro Guaicaipuro pero l, siendo la imagen de la fideli-dad en el amor de pareja, me prefiri a mi sola Cuando los espaoles llegaron a mi regin se rom-pi toda la tradicin que en ella llevbamos: las he-rramientas de labranza se convirtieron en armas y los caballos de transporte se convirtieron en medios de guerra.Guaicaipuro pretenda que yo me quedara al margen

    cuidando a nuestro hijo, Baruta. Qu ejemplo hu-biera sido para l si no hubiese peleado por nuestra independencia? Dom los caballos y entregu cada uno a una indgena teque. As conformamos la pri-mera caballera venezolana. Al morir Guaicaipuro me toc investir de cacique a mi hijo Baruta dicindole: Sean estas tres plumas rojas el smbolo de la sangre de tu padre y de su pueblo que ha sido derramada por el invasor que viene a arrebatarnos nuestra tierra. Defindelas con honor Hoy le repito a diario: Aljate del agua estan-cada de los imbciles, del sigilo de las serpientes. Vamos a dos almas a construir una palabra muda, un trazo discente. Vamos a sellar el cario con sa-liva, lgrimas y semen mientras el mundo se recrea alrededor nuestro.

    SOMOSURQUA

    Soy Urqua, alma pura hecha de valor.

  • Quien ha amado las cosas sencillas, no pue-de ir de paso por la vida; jams puede darse de baja: la poesa es siempre necesaria en las luchas sociales ya que inspiran a quienes tienen hambre o viven en precarias condiciones fsicas o espirituales.Nac en La Asuncin en 1902 y desde muy joven me dediqu a la poltica y a la enseanza que son ms dos aspectos claves para el vivir bien. Fund la pri-mera federacin de maestros y el Instituto Nacio-nal de Cooperacin Educativa (INCE); fui Ministro de Educacin durante el gobierno de Rmulo Gallegos. Estuve exilado por causa de mis ideales izquierdistas y al volver a Venezuela luego del derrocamiento del dictador Marcos Prez Jimnez me dedique a la la-bor educativa siendo jefe de misin ante la Unesco. Dediqu gran parte de mi vida a la escritura de li-bros sobre temas educativos o poesa y tambin co-labor en muchos peridicos. Siempre apel al re-

    curso de un verso, caricia tcita para quien de amor palpita, y puse mis labios al servicio de las voces entonces desodas del pueblo y dije mi palabra con la pasin propia de quien no se pierde el placer de escribir.Mi obra es el legado de quien se neg a sucumbir a la barbarie de dictaduras y supo convertir la tiza en alas literarias para guardar sus manos y evitar que se entumecieran y llenaran de nudos sino que fue-ran siempre ese nido de terciopelo que cobijara la ternura hacia nuestra tierra. Mi muerte sucedi en Caracas en 1993.Fui un orador implacable capaz de incendiar con fuego patrio los distintos lugares que ocup en la poltica venezolana siendo uno de los lderes princi-pales del Movimiento Electoral del Pueblo.

    SOMOSLUIS BELTRN

    Soy Luis Beltrn Prieto Figueroa, Maestro de corazn abierto.

  • Mi pueblo natal, San Mateo, se mantiene vivo gracias al calor de su gente y la miel de la caa de azcar. En la hacienda El Ingenio viv en una de sus casas rsticas de paredes de ado-be con incrustaciones de madera que sirven de cofre para el misterio del conocimiento.Fui una de las personas esclavizadas que llegaron a Venezuela de forma brutal pero tuve la buena es-trella de pertenecer a la familia Bolvar de quienes no recib malos tratos. Cuando en 1783 naci el Nio Simn Antonio de la Caridad, su madre me lo entre-g para que lo alimentara con mi leche. Yo apenas tena veinte aos y estaba casada con Mateo Bolvar, tambin siervo de los Bolvar pero que habitaba en otra hacienda, en Caucagua.No solo aliment el cuerpo del Libertador, tambin le inculqu valores patrios y rebelda frente a las in-justicias. Fui la persona que lo acompa durante toda su vida sindole fiel, aconsejndolo, animn-

    dolo en sus batallas mientras envejeca tejiendo sus hamacas y remendando los uniformes de sus ejrci-tos.Mis hijos dicen que ya yo estoy vieja para el tejido y quisieran que lo dejara. Yo les replico que quien vive con la dignidad bien puesta no requiere descanso para sus huesos ni amarre para su voz. Luego de la Batalla de Carabobo, Simn Bolvar dio la libertad a todos sus esclavos, incluyndome pero jams me alej de su lado: de a ratos me toc ser su conciencia mirndolo al filo de los recuerdos has-ta que pareca que el tiempo volva de regreso a su infancia cuando le brind la impronta de la integra-cin latinoamericana.

    SOMOSHIPLITA

    Soy Hiplita Bolvar, firme impulso para los sueos del Libertador.

  • Soy un cacique del pueblo mocote, vivo cerca del ro Chama, en la Cordillera de Los Andes venezolanos. Me toc luchar contra los espa-oles que invadieron nuestras tierras al mando de Juan de Maldonado cuando en 1559 fund la ciudad de Mrida.El mo es un pueblo de artesanos y artesanas, espe-cializados en el tejido de lana y fibras vegetales con las que confeccionamos mantas, cobijas, hamacas y abrigos que nos sirven para protegernos del fro de las montaas, elaborar las paredes internas de nuestras viviendas y los muebles y adornos de las mismas.Tambin somos un pueblo minero: en Aricagua y Acequias poseemos minas ricas en oro que es la ma-teria prima para nuestros orfebres cuyas obras de elaboradas filigranas enjaezan nuestros cuerpos. Los invasores queran arrebatarnos nuestras riquezas y llevrselas lejos de nuestras tierras por eso tuvimos

    que hacerles frente y luchar contra sus tropas supe-riores en nmero y armas sofisticadas que nosotros no conocamos.Conocemos los secretos de los pramos, cada pico es una marca que nos gua; nos sabemos de memoria cada roca, cada cueva, cada acantilado. Sabemos ex-traer medicina del dctamo real y del frailejn; culti-vamos hortalizas y frutas coloridas.Somos un pueblo muy espiritual. Creemos que el Sol es nuestro dios al que llamamos Padre Ches a l cantamos en idioma mucu nuestras ansias de justi-cia, nobleza y dignidad. Nuestra madre es la luna a la que llamamos Cha; ella es cofre en el que ateso-ramos nuestra sabidura ancestral.

    SOMOSMURACH

    Soy Murach, flamante guerrero de los pramos.

  • Nac un 25 de diciembre de 1938 y viv hasta el 30 de septiembre del ao 2004. Mi mam Eduviges, decidi ponerme por nombre Jess. Al igual que el Galileo, soy portavoz de buenas nue-vas para el pueblo: basta que uno tenga suficiente empeo, la pobreza extrema se puede derrotar.Crec en barrios muy pobres de Caracas y Tchira para finalmente radicarme en la emblemtica parro-quia 23 de enero. Si bien curs todos mis estudios en centros pblicos de enseanza, mis mayores cono-cimientos los obtuve de forma autodidacta: siempre cuestionando lo que me decan, lo investigaba para tener acceso a conocimiento de primera fuente.Nunca estoy solo porque reconozco que nadie es un planeta sino una constelacin; no una unidad sino un conjunto universal con muchos amigos dentro del diagrama de la vida. El tiempo no se cuenta en horas ni minutos, para m el trabajo voluntario es como la poesa, ms preciso que cualquier cronme-

    tro.Mi sueo fue siempre crear una Universidad Boliva-riana de Trabajadores y Trabajadoras; una universi-dad que uniera el conocimiento con el trabajo y as se revolucionara a s misma cada da ms. Aprend a defender mi condicin de hombre afrodescendien-te, a olvidar los rencores y la vergenza de clase y construir una administracin pblica con el mnimo de burocratismo. Soy pionero en Venezuela de la metodologa de la Investigacin-Accin- Participativa, desarrollando con ella la oportunidad de aprender a investigar in-vestigando, aprender a conocer preguntndonos. Soy defensor de la solidaridad internacional y s que el hogar de cada quien est en el corazn de lo que se ama.

    SOMOSJESS RIVERO

    Soy Jess Rivero, la investigacin transforma realidades.

  • Soy la Reina del pueblo chaima, habitantes del espacio que ahora se conoce como los esta-dos Monagas y Sucre. En la serrana de Caripe existe una cueva muy grande llamada la Cueva del Gucharo la cual es territorio sagrado para nuestras comunidades ya que all se refugian los espritus de nuestros difuntos. En tiempos de la conquista, yo reuna a mis guerre-ros en la entrada de la cueva y les animaba para la batalla recordndoles que en nombre de nuestros antepasados debamos defender nuestras tierras y costumbres. Escuchbamos los gritos de los gucha-ros (ese nombre en nuestro idioma significa el que llora y se lamenta) y jurbamos resistir los atrope-llos de los invasores.Una vez, llegaron muchos hombres armados a ca-ballo y destruyeron nuestros conucos, violaron a las mujeres chaimas y profanaron la cueva, tumba de nuestros ancestros. Junto a un puado de jvenes,

    yo organic la batalla, nos escondimos en las lomas y les atacamos por sorpresa venciendo a su primera avanzada. Sin embargo, nos sobrepasaban en nme-ro y fuerzas y pronto nos derrotaron.A m me torturaron sometindome a sus perros, me ataron y llevaron prisionera hasta la ciudad de Cu-man. Una vez llegada all, me ahorcaron. Mi alma se convirti en gucharo y volvi a las montaas de Caripe. Cuando cae la tarde, justo antes de que oscurezca por completo, salimos de la cueva en busca de fru-tos, semillas de palma y moriche, nuestro alimento. Para ello debemos volar a muchos kilmetros de distancia. Esta prctica cotidiana fortalece nuestros cuerpos y espritus. Somos gente gregaria, siempre volamos y vivimos en grupo.

    SOMOSURIMARE

    Soy Urimare, reconozco que la organizacin comunitaria puede vencer a cualquier enemigo.

  • A m no me lo contaron, yo lo viv. En los aos 1771 al 74, en Venezuela tuvo lugar un alzamiento rebelde contra los grandes cacaos, burgueses terratenientes propietarios de las haciendas productoras de caf y cacao. Las personas esclavizadas procurbamos mantener nuestros cultos y religiones, muchas veces perseguidas por los colonizadores espaoles que nos impusieron la suya. Tambin mantenamos nuestras costumbres, can-tos, danzas, gastronoma prcticas mgicas y el arte del buen querer.Las mujeres afro ramos vctimas de mltiples vejacio-nes y discriminaciones patriarcales, sexistas, raciales, de castas. Nos fortalecamos en nuestros saberes: sien-do curanderas y comadronas poseamos la sabidura que cuidaba la salud de nuestras poblaciones. Al darse la insurreccin, nos fuimos a los Cumbes con nuestros compaeros, hijos e hijas y junto a nuestras familias cul-tivamos la tierra y creamos espacios clidos para vivir.

    Personalmente me refugi con mi esposo, Guillermo Ri-vas en la poblacin en tierras de Barlovento. All aprend que el mayor enemigo de una es la indiferencia; tambin la flojera y, a veces, la falta de confianza en una misma. Pero sobre todas las cosas, la indiferencia. Que a una le d lo mismo ir o venir o quedarse quietecita parada mi-rando al cielo viendo las nubes moverse sin que le pase nada por dentro. En el cumbe fuimos dueas de nuestro trabajo. La so-ciedad colonial se haba aprovechado de nosotras explo-tando nuestras capacidades en el arte textil, ceramista, de la agricultura y la preparacin de alimentos. Ahora, todas estas cosas a nuestro libre albedro, disfrutando la libertad de crear, producir y amar.Antes se aplicaba la ley del vientre: si una mujer era esclava, su hijo lo sera tambin. Por eso los hombres in-vasores nos preaban en una suerte de procrear fuerza productiva esclavizada. En los cumbes, finalmente pudi-mos tener nuestros hijos e hijas que nacieron libres

    SOMOSJUANA FRANCISCA

    Soy Juana Francisca, no les pertenecemos a nadie sino a nuestra propia conciencia.

  • Soy una princesa jirajara, hija favorita del caci-que Quiepa. Siendo adolescente, uno de los guerreros de mi padre se enamor de m y me llev consigo para darme un hogar en los campos centrales de Vene-zuela. Yo era muy joven y me senta confundida, rara. Senta cmo mi cuerpo y mis intereses cambiaban sin que pudiera entender a ciencia cierta lo que me ocurra.Una tarde lleg un conquistador llamado Juan Fer-nndez y me susurr palabras de amor al odo. Me enamor de l y acept ser su esposa. Nos casamos una maana en el sitio donde ahora se erige la Ca-tedral de Valencia. Le tuve mucho cario y tuvimos varios hijos.Sin embargo, el verdadero amor slo lo es en con-diciones de igualdad. Fernndez me trataba sin con-sideracin: sin llegar a maltratarme fsicamente, me ofenda al no valorar mis ideas. El matrimonio era

    otra manera de conquistar y poseer: la avaricia de los invasores no tena lmite. No se conformaban con pisar la tierra, tambin pretendan pisar a las muje-res.Yo era una princesa muy romntica y tuve que con-vertirme en una persona pragmtica para evitar que se me enredara la memoria. De tan femenina, me volv intrpida y mi grito de guerra fue No me inva-das, compaero! los cacharros de cocina y el telar vertical donde teja fueron testigos de mi subleva-cin.Dej de ser una mujer sometida y me convert en ama y alma de la casa. Perd el maquillaje de la su-misin y resucit entre los escombros de las causas que crea perdidas. Me atrev a besar la vida con la pasin inigualable de quien se sabe el ser ms her-moso del universo.

    SOMOSTIBAIRE

    Soy Tibaire, ser mujer no es sinnimo de menos.

  • Soy un zambo libre, hijo de una indgena y un esclavo. Canto bajito para fortalecer el nimo sin que lo escuche Mandinga. El sangueo era canto ceremonial en ritmo de madera y cuero para que ste simbolizara la libertad y no fuera que, enre-jonado, desgarrara la piel y alcanzara el hueso. Hoy sigue exorcizando espantos, sirviendo de apuntala-miento y llamado. Hoy, cuando el dolor acecha y la noche se hace larga, recurro a la memoria lejana y vuelvo a la gesta del Cerro Galicia y en la serrana falconiana me reconcilio con mis races afroindge-nas. El 10 de mayo de 1795 marca el hito de la insurrec-cin, lucha librada en la hacienda Macanillas y cu-yas consignas fueron la eliminacin de la esclavitud e igualdad de las clases sociales, la supresin de los privilegios y la concesin de la ciudadana a los hombres afrodescendientes libres.Tampoco hoy nos calamos la esclavitud; las clases

    todava existen y an hay poca conciencia de ellas; queremos, que la felicidad no sea un privilegio di-ferenciado en blanco y negro y exigimos el bien co-mn. Hoy a 220 aos de la insurreccin, transcribo el es-calofro de mi piel al recordar el sufrimiento de la traicin en Baragua, el horror del escarmiento, mi mirada viva observando desde los Valles de Aragua la ciudad de Coro que no alcanc. La Real Audiencia me conden a la horca, me cortaron las manos y co-locaron una en Caujarao, la otra en Curimagua para que sirvieran de escarmiento pero sirvieron fu para mostrar el camino a seguir.

    SOMOSJOS LEONARDO

    Soy Jos Leonardo Chirino, canto en tono creciente por la igualdad.

  • Me llamo Matea Bolvar. Siendo hija de una pareja de personas esclavizadas, adopt el apellido de mis amos, la familia Bolvar. Despus de la muerte de doa Concepcin Palacios y Blanco, el Nio Simn qued bajo mis cuidados. Yo creo que yo cuando nac, antes de llorar yo tuve que cantar. Yo me recuerdo que mi mam cantaba. Mi abuela tambin cantaba, pero otras tonadas. Yo siem-pre cant. Para alegrarme, para curarme. Cuando me siento enferma o triste me pongo a tocar mi tambora y canto y enseguida me curo. Tuvimos una infancia muy inquieta: nos trepbamos a las mata de naranjas y mangos, lanzbamos piedreci-tas a los riachuelos, chupbamos tallos de caa en El Ingenio. Nos aprendimos la libertad de los azulejos, el ardor de las fogatas y la paciencia de las estrellas que alumbran el cielo arageo. Cuando Mi Nio Simn se hizo grande yo segu sir-vindole de compaa en sus momentos de dolor

    como cuando se muri su esposa Mara Teresa del Toro o cuando sufra las vicisitudes de la guerra. Tam-bin celebr sus triunfos y cuid con esmero sus re-cuerdos.Pasaron los aos y vi el sacrificio de Ricaurte en San Mateo al enfrentarse a Jos Toms Boves. En 1821, cuando Bolvar decreta la liberacin de los esclavos, yo decid quedarme junto a su hermana atendiendo a la familia. Yo no me siento vieja. Yo me siento como si estuviera volviendo a nacer cada da que me invento un canto. Cuando uno se empieza a poner triste, se empieza a envejecer. Y no slo uno, porque uno tiene races en su familia, en su gente, en sus vecinos. Una siempre se tiene que mantener joven, alegre. La verdadera y nica vejez es la amargura.Cuando tena 113 aos decid irme con Mi Nio Si-mn. Estoy descansando en la cripta de los Bolvar en la Catedral de Caracas.

    SOMOSMATEA

    Soy Matea Bolvar, fidelidad y cario a toda prueba.

  • Soy un cacique del pueblo caribe que viv en el siglo XVI en las montaas que sirven de escu-do contra los vientos a la ciudad de Caracas. Mi nombre fue transferido al pico ms alto de esa cordille-ra porque me gustaba explorar sus cuevas, sentarme en sus rocas a ver la grandeza del mar.Tengo el espritu sosegado de quienes amamos la na-turaleza; soy pacfico, lo cual no quiere decir que tolere las injusticias. Sufro cuando alguien ocasiona dao a cualquier ser viviente sea humano, animal o vegetal.Uno de mis entretenimientos favoritos consiste en ob-servar el vuelo de las gaviotas y otras aves marinas. Imagino que voy con ellas y practico sus proezas a-reas; juego a que soy un crucero del aire que puede desde las alturas comprender los misterios naturales.Una vez, un conquistador dispar su arcabuz contra una de mis gaviotas. Eso me enfureci y ped al coman-dante de los espaoles que me entregara al villano para castigarlo. Cuando iba a propinarle la muerte, un

    nutrido grupo de gaviotas surc el cielo haciendo ma-niobras sobre nuestras cabezas. Interpret que el esp-ritu de la gaviota muerta me peda que no me rebajara al nivel de su asesino. Le perdon la vida y en su lugar le conden a limpiar de basura toda la costa para que las gaviotas pudieran bajar a pescar sin riesgo de mal-tratarse con los troncos depositados en las playas. La venganza jams debe ser inspiracin para nuestros ac-tos.Adems de mi vocacin ecologista, soy guardin de las tradiciones patrimoniales de mi pueblo. En vida fui el custodio de nuestras costumbres; fui piache, es decir, curandero. Le extraje la sabidura a la naturaleza uti-lizndola para sanar, nutrir y prevenir enfermedades. Ahora habito en un pueblito del estado Vargas. Cultivo plantas aromticas y medicinales y, en da de Corpus Cristi, me visto de diablo, uso mscaras de monstruos marinos y danzo al comps de los cencerros.

    SOMOSNAIGUAT

    Soy Naiguat, celador de las tradiciones de la Patria Buena.

  • Soy mujer en ejercicio. Afrodescendiente mili-tante de las causas justas. Filsofa, maestra, guerrillera. Fundadora de las Fuerza Armadas Revolucionarias y miembra de la Federacin Venezo-lana de Maestros, de la Junta Directiva de la Asocia-cin de Periodistas y Escritores de La Guaira.Soy defensora de la ecologa y durante muchos aos fui Secretaria de Organizacin de la Unin Nacional de Mujeres y de la Legin de Mujeres Nacionalistas. Conoc a muchas personas () quienes pusieron su autgrafo en la puerta de la revolucin bolivariana y se fueron yendo. Nuestros ideales de libertad nos llevaron a la lucha, detencin, tortura, encarcela-miento. Los y las poetas no creemos en pajaritos preados, los preamos para creer en ellos. No solo quedan los recuerdos de las acciones, tambin las canciones son testimonio de la historia.Soy una mujer de lengua y pluma inquietas; me he dado cuenta que una se descubre en la palabra a

    medida que la nombra. Una aprende a escuchar las tonalidades de lenguas generalmente habladas en secreto, en la clandestinidad de una habitacin o biblioteca, fuera del alcance masculino o de odos mezquinos que las desprecie o desautorice. Una se descalza y las recoge, las acaricia y lame, aprende a darles tambin rima y mtrica para que resuenen con fuerza en un espacio poltico, en tanto abierto. Y, de pronto, una se reconoce en la palabra que aca-ba de conjurar el miedo de ser ms de lo que cre ser. Ser luchadora social es componer y descompo-ner lneas a travs de inquietantes penumbras, de la oscuridad a la luz. Es darse generosamente, con altruismo para dejar constancia de las ideas y los hechos, para construir una identidad pblica y sobe-rana.

    SOMOSARGELIA

    Soy Argelia Laya, todava hay mucho qu ensear y aprender.

  • Pertenezco a una estirpe de grandes guerreros: soy hijo de Chila y nieto del indmito Yare. Mi nombre, Yaracuy, significa coger agua muy lejos aludiendo a las fuentes ancestrales que han de nutrirnos por siempre.En 1552, los invasores espaoles comandados por Diego Garca de Paredes y Juan de Vargas, intenta-ron conquistar las tierras centrales. Junto con otros pueblos decidimos hacerles frente. Queran hacer-se del punto estratgico de El Tocuyo par desde all apoderarse de las tierras frtiles. Los atrajimos hacia las montaas valindonos de nuestro conocimiento de las mismas. Muchos espaoles perecieron extra-viados muriendo por la picadura de las serpientes o el ataque de las bestias felinas de nuestra regin. Al cabo de unos meses de batalla lograron atrapar-me y llevarme al Castillo de San Felipe El Fuerte. Pude usar algunas artimaas y escapar pero fui per-seguido y asesinado por el fuego de los arcabuces.

    Mi gente se indign y arremeti contra la ciudad de San Felipe quemndola y destruyndola. Lo poco que qued de ella desapareci en el terremoto de 1812. Yaracuy es ahora el nombre de uno de los estados ms verdes de Venezuela caracterizado por su exu-berante vegetacin y flores hermosas. Yaracuy nos ensea que aunque lluevan tormentas, vengan ci-clones con olor a prehistoria, se tenga el pecho atra-vesado por la cicatriz ms profunda de la ausencia, siempre habr de buscarse atisbos de salud an en la enfermedad ms deprimente, agua bendita y piel de ngeles en las esquinas, eclosin de fugaces au-reolas y retazos siderales para exorcizar ese infierno. Es por ello que en lo ms intrincado de nuestras montaas se realiza el ritual Baile en candela: car-bn, plvora, cenizas, brasa ardiente sobre la cual danzamos sin cdigos rgidos para agradecer.

    SOMOSYARACUY

    Soy Yaracuy, smbolo de esperanza y renacimiento.

  • Soy la hermosa hija de los guerreros del Mucu-jn. Mi comarca se haya en la Sierra Nevada de Mrida. Habito entre frailejones y riachue-los fros que con voz cantarina elevan sus himnos a Ches, el dios sol y a Cha, nuestra Madre.Me miro en el espejo de mi pueblo, que es ms cris-talino que las aguas del ro Chama, para encontrar en mis facciones los rasgos indgenas de los recios pobladores de Los andes: soy caa de maz, oro de Aricagua, caracol que silba llamando a la victoria.De m se cuentan muchos mitos: uno dice que mi pueblo muisca estaba enfermo y desalentado por las muchas batallas peleadas contra el invasor espaol. Entonces escuch la voz del viento que me invitaba a ir a buscar agua de la laguna sagrada de Mucubaj. Me convert en un guila blanca para que el enemi-go no me reconociera, vol por el cielo y traje agua que cay como lluvia redentora sobre mi pueblo.Otra versin seala que al despedirme de mi esposo,

    el guerrero Murach, cuando muri bajo los cascos de los caballos del enemigo, llor tanto que mis l-grimas formaron los glaciales que cubren las mon-taas andinas.Lo cierto es que cuando brillan las hogueras que velan la historia, cuando se tiene el corazn en la mano presto a entregarlo por las nobles causas, mi canto alegra la tierra, mi danza en sortilegio que conjura el mal y la traicin, mi lealtad a nuestros ideales alumbra el camino a seguir: volver a las an-dadas y hacer con nostalgia y blondas de neblina un camino hacia el delirio; comprender la igualdad en la diversidad, la fertilidad en la esterilidad, la com-paa en la soledad.

    SOMOSTIBISAY

    Soy Tibisay, semilla de un pueblo que danza en la espiritualidad que le convoca.

  • La Avanzadora, me llam el hroe Manuel Piar. Avanzar! Esa habr de ser la consigna de toda mujer venezolana. Desde 1813, cuando me alist en Maturn al movi-miento batera de las mujeres, peleo por la sobe-rana de nuestra patria. Al principio pensaba que mi deber era alimentar a los ejrcitos, curar a los heridos, remendar las banderas, apertrechar los ca-ones. Pronto me di cuenta que la historia me exiga mucho ms. Luch en defensa de la Repblica al lado de los Ge-nerales Jos Francisco Bermdez y Jos Tadeo Mo-nagas. Soy hija de una esclava manumisa de la fami-lia Ramrez. Por mis venas corre la sangre caliente de la libertad y dignidad. Mi vida no era fcil pero ahora est ms complicada. Desde que en el ao 1813, peleando en contra del ejrcito de Juan Domin-go Monteverde, en la batalla de Alto de los Godos, en Maturn, alc la bandera y espada de un oficial

    muerto y corr delante de todos bajo una lluvia de balas, ese ha sido mi sino: desarmar al enemigo que nos acosa.Cada da que transcurre quiero trenzarme en discu-siones con races que, de tan profundas como las del vetiver, sostengan la geografa escarpada de nuestro momento poltico. Quiero penetrar tu suelo ideol-gico y ramificarme en l; que cada palabra pronun-ciada tenga una extensin insospechada incapaz de romperse radicalmente.La presencia femenina en la guerra de Independen-cia es recurrente. Pese a que muchas veces seamos invisibilizadas, mujeres como Josefa Joaquina Sn-chez, Consuelo Fernndez, Ana Mara Campos, Con-cepcin Mario entre otras, constituimos el tejido de la historia de Venezuela.

    SOMOSJUANA

    Soy Juana Ramrez, mujer de fuego de la historia venezolana.

  • Nac en el ao 1577 en la isla Zapara, en la cuen-ca del Lago de Maracaibo. Pertenezco al pue-blo a, hoy en da en riesgo de extincin de sus usos, costumbres e idioma. Fui esclavo del invasor Alonso Pacheco de cuyo yugo logr huir para organizar la resistencia de mi pueblo contra el dominio espaol.Atacamos los buques y fragatas espaolar impidiendo el comercio con Gibraltar. Una vez ms, en 1606, tran-camos todos los puertos de Maracaibo impidiendo el trfico hacia otros asentamientos como Mrida, Trujillo y Guanare. Desde entonces la religiosidad y cosmogona propia se mantienen pese al mestizaje y la disgregacin. El pue-blo a nace del agua, es el agua; todo su quehacer est en ella. Es una cultura de pesca, mangle y enea pero sobretodo de una laguna-espejo que permite re-conocerse.La casa no se habita, nos habita. Nuestra casa es ms que vivienda, es el centro medular de referencia, es re-

    cinto sagrado y familiar que debe ser quemado al ser violado y se transfiere (no hereda) cuando la mujer principal muere. Mantiene siempre la referencia origi-naria: cumbrera cupular como el rbol que le dio el ser y cual bveda celeste que permite el ingreso de la co-munidad al giro universal.La lengua no se escribe, nos define. Hay que conversar sobre muchas cosas, incluso las que no se dicen pero que sabemos que estamos hablando de ellas. Todas las cosas estn alrededor de nosotros por lo que jams se debe pronunciar un improperio mucho menos referir-nos a algo o alguien con mentira ya que la palabra se revierte, no como maldicin sino como mala accin.Ojal todos y todas pudiramos resistir como lo hace mi pueblo a: sentir que nuestro pas nos nace y se convierte en nuestra casa donde todo est alrededor de nosotros y por tanto lo nombramos con amor y respeto.

    SOMOSNIGALE

    Soy Nigale, freno a la depredacin imperialista.