Ejercicios Específicos Para Violín

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EJERCICIOS ESPECÍFICOS PARA VIOLÍN. Por Yrene Echeverría. Es básico realizar siempre un trabajo consciente y reflexivo. Cada ejercicio que se haga, cada vez que pase el arco, cada dedo que mueva sobre las cuerdas, debe controlarlo con su inteligencia, sabiendo lo que hace y por qué lo hace, hasta llegar al fin que trata de conseguir. La sujeción del violín debe conseguirse de modo que se disponga siempre de la máxima libertad de movimiento sobre todo el diapasón. Necesitamos dos puntos de apoyo para sujetar correctamente el violín: la clavícula, que es relativamente fijo, y la mano izquierda, que está constantemente en movimiento o preparada para moverse. Para la correcta sujección del violín con la cabeza y la clavícula realizaremos el siguiente ejercicio: comenzamos con el violín colgando en la posición entre la cabeza y la clavícula, con ambos brazos colgando relajadamente a los lados. En esta posición el violín se halla inclinado hacia abajo y apuntando al suelo, y evitaremos que se deslice mediante el peso de la cabeza y tirando un poco hacia atrás con la barbilla sobre la barbada. Seguidamente colocamos la yema del pulgar izquierda en el lado del mango del instrumento y el segundo dedo en la mitad de la cuerda la. La cabeza, que debe estar tirando hacia atrás lo justo para sostener el violín, reposa ahora ligeramente sobre la barbada. Elevaremos el violín a una posición aproximadamente paralela al suelo ajustando la cabeza al nuevo ángulo del violín. El instrumento así sujeto no debe crear ningún tipo de tensión ni de contracción, y debe dejar libre a la mano izquierda para realizar todos los movimientos necesarios por el diapasón. Para la colocación de la mano izquierda , primero sin violín trataremos de sostener todo el peso del brazo izquierdo con la mano derecha (su pulgar en la palma izquierda) y aproximadamente al nivel del hombro, el brazo debe estar relajado, de forma que se pueda balancear como un péndulo, la muñeca estará en línea con la mano y el brazo, y en esta posición colocaremos el violín, dejando que éste repose sobre la base del dedo índice. Los dedos deben estar blandos y redondeados, el codo colgando y la muñeca recta, e iremos acercando los dedos sobre las cuerdas mediante una ligera rotación del antebrazo. Debemos formar un círculo entre el pulgar y cada dedo. Para mejorar la flexibilidad podemos realizar algunos ejercicios, como realizar pizziccatos con los dedos de la mano izquierda, deslizamientos con cada dedo, o movimientos de independencia de los dedos. Debemos tener presente que los dedos deben adoptar una posición

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EJERCICIOS ESPECÍFICOS PARA VIOLÍN. Por Yrene Echeverría.

Es básico realizar siempre un trabajo consciente y reflexivo. Cada ejercicio que se haga, cada vez que pase el arco, cada dedo que mueva sobre las cuerdas, debe controlarlo con su inteligencia, sabiendo lo que hace y por qué lo hace, hasta llegar al fin que trata de conseguir.

La sujeción del violín debe conseguirse de modo que se disponga siempre de la máxima libertad de movimiento sobre todo el diapasón. Necesitamos dos puntos de apoyo para sujetar correctamente el violín: la clavícula, que es relativamente fijo, y la mano izquierda, que está constantemente en movimiento o preparada para moverse. Para la correcta sujección del violín con la cabeza y la clavícula realizaremos el siguiente ejercicio: comenzamos con el violín colgando en la posición entre la cabeza y la clavícula, con ambos brazos colgando relajadamente a los lados. En esta posición el violín se halla inclinado hacia abajo y apuntando al suelo, y evitaremos que se deslice mediante el peso de la cabeza y tirando un poco hacia atrás con la barbilla sobre la barbada. Seguidamente colocamos la yema del pulgar izquierda en el lado del mango del instrumento y el segundo dedo en la mitad de la cuerda la. La cabeza, que debe estar tirando hacia atrás lo justo para sostener el violín, reposa ahora ligeramente sobre la barbada. Elevaremos el violín a una posición aproximadamente paralela al suelo ajustando la cabeza al nuevo ángulo del violín. El instrumento así sujeto no debe crear ningún tipo de tensión ni de contracción, y debe dejar libre a la mano izquierda para realizar todos los movimientos necesarios por el diapasón.

Para la colocación de la mano izquierda, primero sin violín trataremos de sostener todo el peso del brazo izquierdo con la mano derecha (su pulgar en la palma izquierda) y aproximadamente al nivel del hombro, el brazo debe estar relajado, de forma que se pueda balancear como un péndulo, la muñeca estará en línea con la mano y el brazo, y en esta posición colocaremos el violín, dejando que éste repose sobre la base del dedo índice. Los dedos deben estar blandos y redondeados, el codo colgando y la muñeca recta, e iremos acercando los dedos sobre las cuerdas mediante una ligera rotación del antebrazo. Debemos formar un círculo entre el pulgar y cada dedo. Para mejorar la flexibilidad podemos realizar algunos ejercicios, como realizar pizziccatos con los dedos de la mano izquierda, deslizamientos con cada dedo, o movimientos de independencia de los dedos. Debemos tener presente que los dedos deben adoptar una posición que aporte las condiciones más favorables para sus diversas acciones. No se debe apretar la mano sobre el instrumento ya que esto hace que se cree tensión y restringe la libertad de movimiento de los dedos, la mano y el brazo.

Conseguir una buena afinación depende esencialmente del sentido del tacto en combinación con el oído, pues la mano aprende gradualmente a orientarse por sí misma, a encontrar la posición correcta por el tacto del mango, y los dedos aprenden a asumir su posición y extensión correctas, con el control constante del oído. Con la afinación justa se favorece la producción de armónicos entre los sonidos, enriquciéndolos y haciéndolos mejor timbrados. Para asegurar una correcta afinación es importante tomar conciencia de la nota interior. En el cambio de posición, el proceso es una combinación de la búsqueda por parte de la mano de su nueva posición sobre el mango del instrumento, de la percepción por parte del dedo guía de la distancia recorrida y de la ayuda que presta el oído al registrar el progreso del desplazamiento, suministrando así al dedo información sobre cuál es la distancia correcta.

Los cambios de posición requieren un estudio aislado y muy cuidado. El dedo que está en la cuerda no se debe levantar mientras el siguiente no haya llegado a su sitio.

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Nunca será el dedo el que busque la nota, sino que la mano entera, sin variar en absoluto la posición correcta, se trasladará de un punto al otro del diapasón, dejándose llevar por el brazo. Hay que evitar todo ruido o imperfección entre las dos notas de los cambios.

El estudio de las dobles cuerdas representa una dificultad tanto para la mano derecha como para la izquierda. En la mano izquierda, al emplear dos dedos, se agrava el peligro de emplear una presión excesiva y crear tensiones innecesarias. Respecto a la afinación, deberemos prestar atención a la posición cerrada de los dedos en intervalos como sextas menores o cuartas aumentadas, que, técnicamente, se convierten en semitonos por lo que a la mano izquierda se refiere. En pasajes de escalas de sextas o cuartas, los dedos que tengan que cambiar de cuerda de una nota a la siguiente deben hacerlo deslizándose con toda la presión liberada, pero sin levantarse. Así logran una homogeneidad y una velocidad mayores. El estudio de las octavas es muy importante ya que dan a la mano su marco, su forma básica.

Respecto al vibrato, se suelen diferenciar tres tipos, de brazo, de mano y de dedos, que aunque rara vez se encuentran aislados, se suelen estudiar por separado. Se debe ejecutar el vibrato sin rigidez, el intérprete ha de ser capaz de controlar la velocidad, amplitud e intensidad de cada tipo de vibrato, así como cambiar de uno a otro de forma gradual. Para su estudio debemos asegurarnos de que la mano no ejerce presión sobre el mástil. Para trabajar el vibrato de mano ésta se balancea en el extremo de un brazo más o menos inmóvil, de forma que el dedo se alarga y vuelve a recobrar su posición. Podemos practicarlo en tercera posición, describiendo un movimiento oscilante con el dedo sobre la cuerda que hace que su punto de contacto varíe de una posición más próxima a una más alejada a la misma, al regresar a su posición el dedo recupera la forma y punto de contacto originales y queda completado el ciclo del vibrato. Para los pasos iniciales es recomendable comenzar con un número exacto de vibraciones por tiempo, 2, 3, 4, 6… El impulso debe proceder de la mano o del brazo, manteniendo el dedo debe pasivo, permaneciendo suelto y dejándose mover por la acción de la mano. Cuando funciona bien en tercera posición se puede iniciar el estudio en posiciones inferiores. Para el vibrato de brazo, nos basamos en principios similares al de mano, el impulso proviene ahora del antebrazo y también el dedo se deja llevar. El vibrato de dedo es el más difícil de dominar, por lo que se debe abordar su aprendizaje después de los otros. En este tipo de vibrato el impulso procede del propio dedo, que se balancea desde el nudillo y la mano se mueve pasivamente en respuesta a la acción del dedo. Para trabajar la continuidad del vibrato realizaremos ejercicio de escalas manteniendo el vibrato, primero con notas sueltas y luego ligadas.

Para la correcta colocación de los dedos en el arco dispondremos los dedos redondeados y suficientemente espaciados, sin tocarse unos con otros. La mano debe colgar suavemente y la muñeca debe permanecer relajada.Podemos realizar el siguiente ejercicio para controlar el equilibrio de la vara en la posición de tocar: con la mano izquierda tirar del arco para que los dedos sean conscientes de su responsabilidad en el sostenimiento extra, igual al que se produce al tocar.

El movimiento básico del arco lo podemos dividir en tres pasos: el primero es el impulso inicial, en el cual el brazo derecho tira del arco, produciéndose una rotación del brazo en sentido contrario a las agujas del reloj, el segundo paso es el sostenimiento de este impulso inicial, para lo cual se debe realizar una sujección firme y debemos sentir la resistencia de la cuerda, y por último, el tercer paso sería de

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conexión: en la sección final el movimiento es absorbido por la muñeca, que ahora está relajada y la mano adopta la forma del comienzo del arco arriba.Al aplicar presión sobre el arco, lo que estamos haciendo en realidad es permitir que parte del peso del brazo caiga sobre el arco, la cantidad exacta dependerá del volumen de sonido que deseemos. Este peso se transmite mediante la muñeca y los dedos, cuya resistencia incrementa la presión sobre el arco. La mayor parte del peso se concentra en el primer dedo, cuyo papel es de particular importancia.

El legato supone dos aspectos a tener en cuenta, el cambio de dedos de la mano izquierda y el cambio de cuerda. Debemos tratar en todo momento que el movimiento del arco no quede perturbado por lo que haga la mano izquierda, si a la vez debemos realizar un cambio de posición, podemos ayudarnos del arco a la hora de efectuar el desplazamiento mediante un ligero alivio de la presión. El cambio de cuerda óptimo se logra aproximando de forma sutil y cercana a la nueva cuerda, de forma que por un momento suene una doble cuerda de forma tan sutil que no se distinga. Debemos prestar especial atención cuando realicemos este movimiento en la nuez.

El martellé es uno de los golpes de arco fundamentales, y su dominio beneficia enormemente la técnica de la mano derecha. Se trata de un golpe percusivo con un acento fuerte y un silencio entre golpe y golpe. El arco ha de pellizcar la cuerda antes de empezar a moverse con una presión más fuerte que dura el tiempo necesario para producir la acentuación al comienzo del sonido, para posteriormente aliviar la presión hasta el nivel requerido. Su correcta ejecución es un problema de temporización y coordinación. Se puede realizar con cualquier cantidad de arco y en cualquier zona, con cuidado de no volver a presionar antes de tiempo o sonará un ruido, y manteniendo los dedos y la mano flexibles y elásticos. Este golpe de arco se puede practicar con largos silencios entre golpe y golpe.

Para la realización del spiccato el arco se deja caer desde el aire y se levanta de la cuerda tras cada nota, describiendo al hacerlo un movimiento circular. Este movimiento tiene un componente componente horizontal y otro vertical. Si añadimos mayor parte de movimiento horizontal, obtendremos un sonido más sustancioso, redondo y suave. Si por el contrario insistimos más en la parte vertical del movimiento, obtendremos un sonido más acentuado y percusivo. También influye en el resultado sonoro la altura desde la que cae el arco: cuanto más alto, más intenso y penetrante será el sonido que obtengamos. Este golpe de arco necesita un impulso individual para cada sonido, por lo que existe una velocidad mas allá de la cual no es practicable. En general deberemos hacer más hincapié en el movimiento horizontal que en el vertical, no permitiendo que se eleve dmasiado el arco. También debemos prestar atención a la dirección del arco y ajustar el peso, la velocidad y el punto de ataque con precisión para obtener un sonido lleno y resonante. En este golpe de arco el cambio de cuerda lo realizaremos con el brazo completo, el mismo número de cerdas y cerca de la cuerda.

En relación con el cambio de sentido del movimiento del arco, debemos adquirir la capacidad de hacer que sea imperceptible. El arco ha de ralentizar su movimiento poco antes del cambio aliviando para ello la presión, aunque sobre este aspecto nos encontramos con multitud de teorías. Lo que sí debemos tener en cuanta es que movimientos bruscos dan lugar a cambios de cuerda ásperos. Para dar la sensación de un sonido sin solución de continuidad, los cambios de dirección de arco deben efectuarse con un rápido movimiento de la muñeca y pasando el arco de forma muy suave. Los dedos se preparan antes para el cambio de sentido del arco.

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Las escalas se estudian desde que existe el violín. Su enorme trascendencia radica en el hecho de que pueden servir como vehículo para el desarrollo de un gran número de técnicas, tanto de la mano izquierda como de la mano derecha, desarrollando la capacidad de afinación y estableciendo el marco de la mano. Tienen aplicación en el campo del estudio de todos los modos de accionar el arco, de la calidad del sonido, de la división del arco, de la dinámica y del vibrato, y sus posibilidades son prácticamente inagotables.Cuando se practican en notas individuales, deben estudiarse inicialmente con un patrón de digitación definido, partiendo de la tónica. A continuación pueden aplicarse digitaciones diferentes. Por último se pueden comenzar desde notas que no sean la tónica, practicando cada escala en muchas tonalidades diferentes. Las escalas en dobles cuerdas siguen un patrón similar, como preparación para su estudio, se pueden digitar las dos notas simultáneamente tocando con el arco sólo una de las dos. En la mayoría de escalas con dobles cuerdas puede cambiarse la digitación una vez aprendido el patrón básico, de forma que donde se han usado posiciones impares pueden usarse posiciones pares y viceversa. Las escalas en dobles cuerdas deben ejecutarse también con diversos ritmos, golpes de arco y acentuaciones, al igual que las sencillas, aunque al principio deben ejecutarse menos notas con cada golpe de arco que en las escalas monódicas, para ir aumentando progresivamente el número de notas.